lunes, 17 de junio de 2013

EL VALLE DE BAZTÁN DURANTE LA GUERRA DE LA CONVENCIÓN


En esta entrada resumimos un documento sobre la guerra de la Convención en Baztán que se encuentra en el archivo municipal del Valle y que fue recogido por José Maria Uriarte Ballarena para su publicación integra en el número 645 de Euskonews del año 2012, pudiendo descargarse de Internet.
En el archivo municipal de Baztan, en la caja 245, se encuentran documentos que cuentan el relato de lo ocurrido en el Valle y en Amaiur durante la guerra de Convención francesa (1973 – 1975). Se calcula que por efectos directos de esta guerra y sus consecuencias, en la población del Valle unas dos mil personas murieron o desaparecieron. El 24 de julio de 1974, será recordado como aquel día en el que los franceses y baigorrianos, atacando a través de los puertos de Otsondo, Izpegi y Berderiz conquistaron y ocasionaron la mayoría de las víctimas entre los vecinos del Valle de Baztan y el ejército español.

A continuación un resumen de los hechos más destacados en los documentos:

El Valle y Universidad de Baztan, luego que entendió, que una de las máximas de las revoluciones intestinas de la Francia, era la de aniquilar nuestra sagrada religión, de pervertir a ellas a otros reinos, y destruir sus gobiernos particulares, y políticos, conoció que de estos principios no dejarían de resultar grandes males, y especialmente, que llevando adelante sus perversos intentos no se dilataría mucho el rompimiento con la España…… 

Para ello alistó toda su gente desde la edad de 17 años, hasta la de 56, y en seguida la habilitó de armas, y municiones, para que estuviese pronta, y dispuesta para siempre que fuese preciso hacer uso efectivo de ellas, y para el mas arreglado, puntual, y cumplido servicio de S,M. y defensa de la patria , procedió por el mes de noviembre de 1792 , a la formación de un batallón, compuesto de 8 compañías de a 95 hombres, entresacando de los más robustos, y ágiles, de los comprendidos en la lista general, con su correspondiente oficialidad de coronel, teniente coronel, y de sargento mayor, cuyos empleos, conforme a sus privilegios, y usos antiguos tocaron por sus cargos al alcalde, y sus dos tenientes capitanes, tenientes, subtenientes, sargentos, y cabos.

Sin verificarse la declaración de la guerra, nos dieron los franceses un ataque por la parte de los Alduides el día 3 de marzo de 1793, que es el en que tuvieron principio las hostilidades, pero se les rechazó sin dejar adelantarse, y desde entonces, las mencionadas ocho compañías, juntamente con la corta tropa que arribó al Valle, defendieron su dilatada frontera.. 

Desde entonces hasta el día 24 de julio de 1794, mantuvo el valle a su costa, sin el menor gravamen del Real Erario, a toda su gente empleada, gastando de sus propios, inmensa cantidad, y lo mismo hizo la villa de Maya con la suya. Aunque el Valle, y la villa, se defendieron en el modo referido, sin dejar al enemigo, a invadir sus pueblos, padecieron sin embargo sus vecinos muchísimo perjuicio, por el considerable número de ganado de todo género, que les apresó, introduciéndose a ese fin en sus dilatados montes, cuadrillas de gente de pésima conducta, que abundaban los pueblos inmediatos del País Vascongado, yse echaron desenfrenadamente al robo, y pillaje, en cuyas operaciones se distinguieron los baigorrianos, como lo acostumbraban también en tiempo de paz.

No fue solo el daño insinuado el que experimentaron en la frontera, sino que también padecieron en el centro otros muy considerables, causados por nuestra propia tropa, y por el paisanaje que vino de la Ribera, y otras partes de lo interior del Reino, pues con mucho abandono, y libertad, usaron desaprovechamiento de cantidad de todo género de ganado, matándolo, así públicamente, como a privados, y lo mismo hicieron de los frutos, y producciones de las heredades, huertas, y árboles, y no menos exceso cometieron los soldados de a caballo, y los criados, y asistentes de los oficiales, en los funerales, o prados, cortando la hierba, y gastándola en parte de la manutención de sus caballerías, y demás caballerías, ahorrando por este medio las raciones de cebada, que les daba el Rey, la cual casi públicamente vendían a particulares. 

No es tampoco lo más lo relacionado hasta aquí lo que han padecido el Valle de Baztan, y la villa de Maya pues habiendo sido atacados por los enemigos la madrugada del dicho día 24 de Julio de 1794, desde luego ocuparon la dicha villa, y los Lugares de Errazu, y Arizcun, de modo que de estos tres pueblos, con el castillo del primero, estaban apoderados para las seis de la mañana, sin que se les hiciese más resistencia, que una muy corta, entre Arizcun y Errazu, después de ella no se trató más que de la fuga, trayendo los de la tropa en sus bocas la voz regular, y corriente en todo el tiempo de la guerra.

No se sabía con qué gente se nos atacó el dicho día 24 de julio, pero según las noticias que posteriormente adquirimos, por diferentes conductos, no era tanta que no se le pudiese resistir, pues además de los puestos ventajosos con que nos favorecía el terreno en varias partes, había en el valle, y en Maya pasados de nueve mil hombres, cuya cuenta se sacó por las raciones que diariamente se gastaban, Los franceses para las ocho de la referida mañana, enseguida ocuparon los pueblos de Elvetea, y Elizondo.

Los primeros pueblos, que experimentaron los efectos de la guerra, fueron los de Urdax, y Zugarramurdi. El primero de los dos fue invadido, ocupado, saqueado, y quemado por entero, con inclusión del Real Monasterio su parroquia de San Salvador, sus herrerías de labrar fierro, y molinos harineros, en el mes de septiembre del 93. Poco después les siguió igual suerte al segundo, exceptuando una porción alta de casas que quedaron libres del incendio, y los vecinos, y moradores de ambos emigraron, y se refugiaron, en la mayor parte, en Maya, Baztan, y Cinco Villas.

El terror, que la Convención francesa ocasionó en aquel Reino, con su jamás oída crueldad de aprisionar, y matar con la guillotina a millares, toda suerte de personas, empezando de las cabezas principales del Rey, y de la Reina, precisó ampararse en España, y en otras provincias, a muchísimas, y de ellas quedaron en Baztan a los principios, en bastante número, y después se les hizo internar en cumplimiento de las órdenes de nuestro soberano.

En consecuencia de una de las condiciones puestas por el dicho general en jefe, tomaron luego los aldudeanos, parte activa en las hostilidades contra sus compatriotas antiguos los franceses, formando para el mejor, y más puntual servicio de S.M. y defensa de sus hogares, una compañía, o batallón, compuesto de los hombres capaces de manejar la arma, el que posteriormente se realizó con mayor formalidad con el nombre de los voluntarios de Alduide.

Estando las cosas en el estado que se lleva expresado, el día 3 de Junio de 1794 dieron los enemigos un ataque formidable, en un mismo día, y hora, con el que consiguieron apoderarse del pueblo de Alduide, y de los puntos de Verderiz, Istauz, Elorrieta, Izpegui, Buztancelay, Larzabal, Ariete, y de las alturas de hacia Maya, haciendo varios prisioneros de la tropa, y del paisanaje, y cogiendo algunos efectos, entre cuyos prisioneros se llevaron la mayor parte de la oficialidad, y soldados del Regimiento de Infantería de Zamora, que a la sazón estaba en Verderiz, y sus proximidades. 

Desde que los franceses estaban en posesión de las alturas (que como se ha dicho las tomaron el día 3 de Junio de 1794) hasta el 24 de julio, que fue el del ataque, y ocupación del valle, hubo diferentes choques, o funciones, de las cuales, las principales fueron, dos, o, tres, en las cercanías de la ermita de San Gregorio, en los días subsiguientes al mencionado 3 de junio: en el mismo tiempo otras, en el monte de Larro, y a la parte opuesta de Santa Bárbara, que son derecha, e Izquierda de la villa, y castillo de Maya, y aunque también por el frente de este se presentaron enemigos, el fuego de los cuatro cañones del dicho castillo, los dispersaron, y acometieron, como queda dicho, por los flancos con el conocido designio de apoderarse de esa fortaleza, y de la villa, lo que no lograron por haber sido rechazados, matándoles alguna gente.

El día 10 de dicho mes de julio, estando a la sazón la Legión Real de los emigrados franceses apostada o guarneciendo el puesto llamado Arguinzu, fue sorprendida muy de madrugada por los enemigos, con tanto furor, que la destrozaron en mucha parte, perdiendo entre prisioneros, y muertos, más de cien hombres, y balidos aquellos de la muchedumbre, dispersándose por aquellos montes dilatados, cogieron, y llevaron mucho número de ganado de Baztan, yeguas, ovejas, cabras y cerdos, en cuya pérdida, fueron comprendidos principalmente los vecinos del lugar de Irurita. 

Cuando los franceses se apoderaron de las alturas el dicho día 3 de Junio de 94, estaba mandando en el Valle de Baztan, y línea del centro, el teniente general Don Josef de Urrutia, en cuyo mando subsistía desde mucho antes por haber sucedido al sobre dicho Don Juan Gil, que se retiró por una indisposición, y subsistía también cuando el ataque del 24 de Julio. 

Los hechos relacionados, y la retirada, o fuga extraordinaria de nuestro ejército, hasta el lugar de Almandoz, sin reunirse siquiera en Irurita, o Zuraurre como fácilmente, y sin ningún peligro pudo, como con repetición queda antes advertido, agregándose la disposición en que veían, de continuar también mas adelante su marcha, dieron fundamento a los patriotas, y a otros muchos de fuera, para sospechar, y confirmarse, que algún impulso oculto, era el origen del abandono del Valle.

En este viaje, la noche del 23 al 24 de julio, se hallaba en Elizondo, y con la novedad de la mañana de este último día, se retiró a Almandoz, después de expedir sus órdenes al general Urrutia, para que obrase, según los conocimientos militares que tenía adquiridos en su larga estancia, las que no causaron otro efecto, que el de seguir también todo el ejército, hasta el dicho pueblo de Almandoz, dejando a discreción del enemigo todo el valle, y los inmensos vienes de sus naturales.

Este es el estado sustancial en que se hallaban las cosas el expresado día 24 de Julio de 1794, pero el ataque, y ocupación del Valle de Baztan, y villa de Maya, proporción a los franceses la continuación de sus progresos. Y visto que nuestro ejército se retiró a Almandoz, y de allí a la banda de acá de los montes de Velate; una parte de su gente despacharon por las montañas en el mismo día, hacia Vera, y con las demás, en los siguientes, ocuparon los valles de Vertizarana, Santesteban de Lerin, y otros diferentes de su contorno.

La enunciada villa de Vera, por la cara o lado que mira a Francia, estaba defendida con fuertes Baterías, y cantidad de tropa, y no podían los enemigos penetrar, pero con el dicho refuerzo, acometiendo por la espalda lograron también luego su conquista, como se ha dicho, el referido día 25 de julio, y enseguida la de las cuatro villas restantes de Echalar, Lesaca, Yanci, y Aranaz, apoderándose al mismo tiempo de gran porción de artillería, y cantidad de municiones de guerra, y boca, con cuyo hecho quedaron así a buena discreción del enemigo, las maderas que estaban conducidas, en los años pasados, a las márgenes del río Bidasoa, de los valles de Ulzama y otros de este Reino, para la Real Armada de S.M., que así bien era muy considerable. 

Conseguida la ocupación de los mencionados pueblos, se dirigieron a sobre Irún, a cuyo pueblo, baterías, y fuertes, con que estaba guarnecido, atacaron con tanta fuerza, por su frente, y costados, que dentro de algunos días lograron igualmente su rendición, cogiendo mucha parte de la inmensa artillería que lo defendía, y los almacenes que había de todo género; lo mismo ejecutaron con la ciudad de Fuenterrabía, y otros diferentes pueblos de la provincia de Guipúzcoa, hasta Tolosa, Azpeitia, y Azcoitia inclusive; todos ellos tomaron en fuerza de armas, pero la ciudad de San Sebastián, cabeza, o capital de la misma provincia, se les entregó.

Desde los principios de la guerra, hasta el dicho día 24 de julio del 94, han sido muertos por los enemigos diferentes vecinos, y naturales del Valle, y de la villa de Maya: el primero que le tocó la suerte fue Thomas de Argain, vecino de Almandoz, que fue muerto de bala, en el monte de Arguibel, antes que Alduide se sometiese a la dominación española. El día del ataque de la Banca murió o le mataron, a Isidro de Aldalurra, vecino de Zuaztoy en Azpilicueta. 

Algún tiempo antes de dicho día 24 de julio mataron a Juan Martín de Iribarren, vecino de Maya: Thomas de Baquedano, vecino de Errazu, poco antes o después tuvo igual suerte. El mismo día 24 de Julio, fueron muertos Juan, y Pedro Josef Linzuain Miguelicorena, padre e hijo, dueños de Salaberria de Errazu, Juan Thomas de Latadi, dueño de Echetoa de Oronoz: Francisco, alias Ezpain de Arraioz, y Juana Maria de Arguinarena, dueña de Dorrarena de la Banca, fueron prisioneros Jaime de Larrachea, Juan Josef de Elizalde, Juan de Plaza, Juan Bautista de Barreneche, Fermín de Urdaniz, Juan Miguel de Mortalena, y Josef de Irungaray, todos de Lecaroz. Juan Francisco de Yturralde vecino de Arraioz, un hijo de la casa de Gamiochipia de Irurita. El casero de la casa de Archeberrorena de Elizondo, el criado de la casa de Margaritarena del mismo, y el de la de Gaztelua de Elvetea, que todos iban de bagaje el expresado día, conduciendo las municiones, cuyos Prisioneros, que en todo componían doce hombres, fueron canjeados cosa de tres meses después, con otros tantos baigorrianos, que nosotros teníamos en la misma calidad de prisioneros. Subsistían en el día en Francia los tres mozos de Errazu, cogidos cuando la sorpresa del reducto de Larzabal, y son los hijos de Yturraldea, Mariscorena, y Echeberria de Gorostapolo, y dos pastores del mismo pueblo, que antes llevaron los franceses.

El día 3 de Junio de 94 en que atacaron los enemigos, y recobraron a Verderiz nos llevaron a León Pélope de Maritorena, Juan de Nicolaurena y a Juan Bautisa de Inda, vecino y naturales de Lecaroz, un habitante de Elizondo llamado Diego, un hijo de la casa de Jaimerena del mismo lugar, uno de Oronoz, con otros tres más, dos de ellos del mismo pueblo, y el tercero ignoro de cual. Y el dicho día 24 de julio llevaron de las avanzadas al dueño de la casa de Aldecoa de Ziga, y al de la de Arguinarena de Gorostapolo, y todos estos sujetos también se mantienen prisioneros, menos el ultimo que ahora poco vino de Francia. 

La suerte, que tuvieron el Valle de Baztan, y la villa de Maya, el referido día 24 de Julio, acarreó a sus gentes, a mas de la pérdida de sus casas, y vienes muy fatales consecuencias. Emigraron de resulta de la entrada del enemigo, cosa de seis o siete mil almas de ambos sexos, y de todas edades, se refugiaron de pronto, en numero crecido en los valles, y pueblos más inmediatos, después de pasar los montes comúnmente llamados de Velate, y otros muchos, continuaron hasta esta ciudad de Pamplona, y a otras poblaciones del interior. Aunque sus desgracias, y la precisión, que tenían de amparo, los hacia dignos merecedores de ser tratados benignamente, y recibidos con amor, y caridad, experimentaron en la mayor parte, todo género de baldones, ultrajes, y tiranías.

No se ha librado el clero del Valle, y Maya de experimentar también por su parte alguna extraordinaria violencia. A luego que se refugiaron a esta ciudad, a resulta del ataque y ocupación de aquel país, sin embargo del justo motivo que les obligó a buscar este asilo; se hallaron con la impensada novedad de haber mandado su superior ordinario, por un edicto público, que no se les permitiese celebrar el santo sacrificio de la misa sin su licencia especial, lo que les precisó a renovar las que tenían de antes, y subsistían en pie. Pasado largo tiempo, fueron interpelados los párrocos por el provisor, en vida del Itmo obispo ultimo de esta Diócesis, para que diesen por éxito, las causas, por qué se mantenían ausentes de sus respectivas parroquias, con lo que cumplieron puntualmente y habiendo sobrevenido a su Ilustrísima. 

Ahora también han traído un baztanes, o unos baztaneses, cuando para uno, que haya sucedido de aquel Valle, lo menos veinte eran de otros valles, y pueblos. En un gran número semejante de prisiones cogidos por sospecha de espía, no se ha encontrado culpado a ningún baztanes; uno de fuera de él ha sido castigado con pena capital, y dos, el uno natural de Urdax, o Zugarramurdi, y otro de Alduide, se teme tengan igual suerte:. Ni se probará, que ni un solo paisano del valle haya hecho la villanía de tomar la arma a favor de los franceses, y contra sus compatriotas; y es constante , y evidentemente cierto que una gran parte del ejercito contrario, el dicho día del ataque 24 de julio, se componía de los baigorrianos, y de otros pueblos de Labort, y que vinieron vestidos con el traje regular, que acostumbran llevar en su país, que eran los que no menos guerreaban , y como veían los nuestros, la similitud del vestuario de los baztaneses, levantaron la falsedad insinuada de que estos hicieron un cuerpo con los enemigos. 

A muy breve tiempo después de la emigración, empezaron a manifestarse otras resultas no mejores, que en parte obligaron a olvidar lo pasado por muchos baztaneses, y de los demás pueblos ocupados por los enemigos empezaron a enfermarse, descubriendo los efectos del susto, cansancio, revolución de humores, y otros trabajos que tenían padecidos, y experimentaban en la actualidad, y a morir la mayor parte de los que adolecían, y habiendo proseguido con incremento hasta el presente, ha fallecido considerable número, de modo que en el día faltará más que la tercera parte, y cerca de la mitad de la gente, a cuya excesiva mortandad, no habrá dejado de contribuir mucho la indigencia de los más para sustentarse, y abrigarse debidamente, la novedad de la falta de camas, los cubiertos incómodos, y los grandes fríos, y humedades del invierno último, que lo ha sido muy rígido, habiendo vivido antes en sus casas, socorridos de buenas camas, lumbre, y demás utensilios indispensables para la vida humana. 

De resulta de la ocupación de Baztan, Maya, Vertizarana, Santesteban de Lerin, y de los demás pueblos de Navarra, y Guipúzcoa en los meses de julio, y agosto de 1794, como queda expresado, lograron los enemigos posiciones muy más ventajosas, que las que tenían hasta entonces, para proporcionar, y conseguir nuevas conquistas, y así el día 16 de octubre del mismo año, dieron en toda la línea de este reino, otro ataque con todas sus fuerzas, logrando apoderarse de las dos reales fábricas de municiones de Orbaiceta, y Eugui, de los pueblos de Roncesvalles Burguete, Espinal, valles de Erro y Esteribar, villas de Lanz, y Ostiz, valles de Ulzama, Anué y de otros pueblos, y valles. En el punto de Lecumberri mandaba el teniente general Don Josef de Urrutia, quien después de haber contenido al enemigo, superior en fuerzas por algunas horas, tuvo que replegarse a otro pueblo de más acá. En Ulzama mandaba el Mariscal de Campo Don Gaspar Paternó, y en Lanz, el teniente general Don Francisco Orcasitas. 

Ya se deja dicho, que muchos de los emigrados de Baztan, y Maya, con motivo del ataque, y ocupación de 24 de julio, se ampararon en el valle de Ulzama, y en otros valles, y pueblos más inmediatos, y subsistiendo en ellos , cuando se verificó el del día 16 de octubre experimentaron la nueva desgracia de caer en manos de los enemigos, una gran parte, con sus muebles, y porciones de ganado, viéndose, de este modo, como esclavizados, entre los vencedores , sin arbitrio para fugar, con reserva de sus efectos, y llegada la estación de la recolección del fruto de maíz, que dejaron sembrado en sus heredades, consumidos ya los más, sus pocos haberes para atender a su ulterior manutención, finalizado el verano, y tiempo de emplearse en los trabajos, para ganar con que sustentarse, previsión consiguiente del aumento de sus trabajos, y miserias, les impulsó, juntamente con otras varias consideraciones, a retirarse a sus hogares, a muchos vecinos, habitantes, y moradores, y así pasaron a aquel país, pero otros quedaron sin tomar esta resolución. Han regresado también después acá en varios tiempos, y especialmente en la estación presente, que es la de sembrar el maíz. 

Desde la expresada retirada, permanecen en los mismos puestos, y se sabe con seguridad, que durante el invierno han padecido una enfermedad, y mortandad muy considerable, de modo que según confesión echa a un vecino de Baztan por uno de los principales del ejercito francés, ascendían a veinte y dos mil hombres, los que faltaban en toda la línea de Navarra, y Guipúzcoa, desde la dicha retirada. 

Cuando conquistaron los franceses aquel pueblo, emigraron muchas personas, y algunas familias de él a Baztan, y de resulta de haber ocupado los mismos este valle, los peores para robar los bienes, y ganados de sus vecinos fueron los tales adéudanos, y se sabe que posteriormente han continuado en los propios excesos, así en Baztan, como en otras partes de este reino, y que en ninguna parte de la montaña, hay tanto ganado como en Alduide, y todo adquirido por el insinuado indebido medio. Y que haciendo un cuerpo con los enemigos no tenemos peores contrarios que ellos; pero deben aceptarse de esta clase algunos pocos, que constantemente se mantienen emigrados, y la poca gente que compone la compañía de los voluntarios de dicho pueblo

Los baigorrianos han dado también nuevas pruebas de su perversa conducta, pues han ejecutado muchos robos, y otros excesos en los pueblos conquistados uniéndose en cuadrillas, y dispersándose en caminos, caseríos, y bordas, y los mismos han robado, y muerto a puñaladas a Thomas de Iribarren dueño de la casa de Echetoa de Arizcun, en el puesto llamado Orobidea. Los lugares de Zilbeti e Yragui, y varias bordas, y casas del valle de Erro, han saqueado, y llevado grandes porciones de ganado, y muebles, y no se ignora, que estos excesos han ejecutado por solo su antojo, y particular provecho, hasta hoy 28 de abril de 1795. 

Arizcun 10 de Agosto de 1795
Aurelio Gutiérrez Martin

sábado, 11 de mayo de 2013

DISCURSO INAUGURACIÓN CENTRO REPUBLICANO DE BERA


El 13 de febrero del año 1932, el semanario republicano “La República”, publicaba el discurso que el Sr. Castrillón pronunció en la inauguración del Centro Republicano de Bera. 

Ciudadanos: 

En nombre Unión Republicana de Zarauz, saludo a los correligionarios de Vera de Bidasoa y a las dignas representaciones que con su presencia contribuyen al mayor esplendor de este acto; os hablo poseído de gran entusiasmo al ver triunfantes los ideales de toda vida, republicano convencido, asisto con emoción al resurgir de esta España nueva, ¡de mi querida España! Y quiero tributar un aplauso a los hombres que con su abnegación y sacrificio nos trajeron esta grande y ejemplar República, a lo que contribuyeron en grado considerable el elemento obrero y el elemento escolar, los estudiantes. 

¿Pero quien es el nuevo educador de esta nueva generación? ¡el maestro! Figura para su excelsa que no encuentro palabras en mi escaso vocabulario para ponderarla como se merece, ahora bien, se impone la selección entre los nuestros dignos y los otros, y entre los mejores, voy a citar dos; el señor Maestro Nacional de la villa de Orio, don Luís Mahare, y el señor maestro Nacional de la villa de Ezquioga don Epifanio Romero, abnegados y valientes defensores de la república, que merecen el afecto y consideración de todo buen republicano, por el hecho de ser de los paladines de la democracia en pueblos de las condiciones de Orio y Ezquioga, donde impera el clericalismo cerril e intransigente de estas gentes, que siempre han tratado al Maestro como si fuera carne en que saciar sus apetitos, siempre innobles, y han sido la causa por la que siempre se haya considerado a los Maestros, con menosprecio, cuando en cada pueblo, la persona más dignificada, enaltecida y respetada, ha sido precisamente el Maestro. 

Y esto ha sucedido porque aunque la mayoría de ellos, siempre han sido dignos, han tenido que sufrir las humillaciones que acarreaban el servilismo y poca dignidad de algunos compañeros, que al llegar a un pueblo, lo primero que hacían era someterse al cura y ser serviles a sus caprichos, por el egoísmo de captarse las simpatías de la gente clerical, sin pensar que para ello, ponían su dignidad profesional como un pingajo bajo la zapatilla del cura y sus satélites, cuando la mayor dignidad de las naciones ha correspondido siempre a los Maestros 

Y esto sucedía antes con la Monarquía, también ahora los hay indignos y serviles, que conducen todas las semanas un día a los niños a la doctrina cristiana, y para mayor desdoro de ellos, esto lo hacen durante las horas de clase. Estos Maestros, no han tenido más que estómago, y se ha limitado a tener contentos a Curas y caciques. 

Si un Maestro como particular, quiere comulgar todos los días y oír misa cada dos horas, a nadie le importa nada; pero, dentro de las horas de clase tiene sus obligaciones para con los niños, en la calle si sus padres quieren que los niños vayan a la doctrina, que los lleven ellos, los Curas o el sacristán, nunca los Maestros. 

Maestros vascos, uníos; y luchar a brazo partido como los ciudadanos Mahare y Romero, contra la reacción ensotanada y sus acólitos, que quieren mantener en la ignorancia el porvenir de la Nación, que es el niño. En Vasconia es más necesaria la unión del Magisterio para luchar encarnecidamente como un solo hombre, con una sola voluntad, porque aquí en Euskadi tenéis el enemigo más potente y poderoso contra la escuela laica, que es el clero. 

Hay en este país vasco, digno de mejor suerte, una inmensa horda de trogloditas que han iniciado una campaña contra el maestro que ejerce su profesión en Vasconia, fiel cumplidor de las órdenes gubernamentales, los cuales, amparados en el triunfo electoral ficticio de los”karkas” upetistas y alfonsinos, pretenden alejar de Euskadi a todo Maestro castellano; mejor dicho, a todo funcionario castellano. 

¿Quieren decirme estos señores de ultratumba en que pena ha incurrido el Magisterio de Guipúzcoa por haber retirado de las Escuelas los crucifijos, con el debido respeto, como puede atestiguarse, para que estos vetustos y carcomidos paladines que patrocinaban en la prensa derechista la mencionada campaña contra el Magisterio se ensañen con los Maestros? 

En un país que ha ardido por los cuatro costados en la más espantosa de las guerras civiles, por la intolerancia religiosa, y que por esa misma montaraz intolerancia, están dispuestos a provocar de nuevo la lucha fraticida, no tienen derecho los que levantan bandera de rebeldía a manchar con sus espúreos labios la palabra” paz” que tan bien sonaba en los purísimos labios de Jesucristo. 

Es inútil lo que hagáis repugnantes sabandijas, la Escuela laica se implantará en la región vasco-navarra como se implantará en Cataluña, como se implantará en todas aquellas regiones que al abrigo de la madre República quieran adquirir personalidad de niñitas mayores y bien educadas. No se expulsó de España al más ladrón de los Borbones para volver a los tiempos de Ignacio de Loyola. 

Los Maestros españoles, los Maestros guipuzcoanos, seréis siempre celosos defensores (como lo habéis sido siempre) de las órdenes emanadas de la superioridad, y contribuiréis en la medida superada de vuestras fuerzas a limpiar este país de tanto escarabajo como en él pulula. 

No puedo menos de abogar por la Escuela única y laica y ensalzar la labor de Marcelino Domingo y Rodolfo Llopis, el porvenir de la República y del progreso, está cimentando en la educación de los niños. 

¡Viva Vera de Bidasoa! ¡Viva la República Española! ¡Viva España Republicana! 

Aurelio Gutiérrez Martín.

domingo, 5 de mayo de 2013

BATALLONES DE TRABAJADORES EN BERA



Gracias entre otros, a la labor de investigación realizado entre otros por Edurne Beaumont y Fernando Mendiola, integrantes del colectivo Memoriaren Bideak, y autores del libro“Esclavos del franquismo en el Pirineo” me ha permitido dar contenido escrito al archivo fotográfico que hacía tiempo tenía ultimado sobre los nidos de ametralladoras, refugios y búnkeres que existen en Bera y que continúan a lo largo de todo el Pirineo. 

En estos momentos la cantidad de edificaciones militares de Bera, construidas entre los años 1939-1942, que tengo documentadas ascienden a 104, y teniendo en cuenta la desaparición de varias de ellas, más otras que aún no he localizado, esta cantidad pudiera ser ampliamente superable, cantidad considerable que reflejaba el temor de los franquistas a una invasión militar aliada contra el gobierno incipiente de Franco. 

Quizás la intentona por Bera de 1924, había dejado secuelas en los temores militares y por ello esta desproporción en la construcción tantos nidos de ametralladores y búnkeres en los caminos principales vecinales, siendo este pueblo. También quizás por ser el primero de la frontera con Francia y refugio de excombatientes republicanos, este pueblo sea el que mayor densidad de construcciones militares posea de toda la frontera pirenaica. De todas las maneras esto no evitó ni impidió que Bera, sirviera de paso una vez más en el intento republicano de los maquis para derrocar al régimen franquista en octubre de 1944. Estas fortificaciones encontradas en Bera, que se suceden a lo largo toda la frontera con el país vecino, nacen como un intento de impermeabilización de los Pirineos ante una amenaza del exterior. Sus inicios datan de junio del año 1939 y terminan fundamentalmente a finales del año 1944, cuando esta amenaza disminuye. El conjunto de estas construcciones constituyen lo que se denomina “Línea P”, abreviatura de Pirineos, también conocida por Línea Pérez o Línea Gutiérrez.


A finales del año 1939 el gobierno redactó una Memoria titulada, “Organización Defensiva de la zona fronteriza entre Guipuzcoa y Navarra, (J. Antonio Sáenz, la fortificación “Vallespín en el alto de Gaintxurizketa), que refiriéndose a las fortificaciones destaca: 

“… no sean visibles de la observación enemiga, colocándolos por consiguiente con preferencia en los valles, linderos de bosques, en contra-pendiente, en una palabra, de manera tal que su existencia sea siempre una sorpresa para el enemigo. Los valles de pequeña extensión… se cubrirán con tres obras de esta clase, dos de flanco y una en el fondo, flanqueándose mutuamente, para lo cual los nidos de ametralladora se llevarán a lugares oportunos para batir con más eficacia toda la superficie del valle citado. La obra de fondo a que nos referimos debe colocarse en el punto aproximado de origen de aguas, que será el más elevado del valle… 

Cada grupo defensivo así formado, habrá que unirlo con los grupos inmediatos por medio de alguna obra que será más visible, dentro de la configuración general del terreno, pero que podrá disimularse en cualquier accidente topográfico o del arbolado o de cualquier otra circunstancia que se presenta. En estos grupos de obra que serán cubiertas por otras antitanque… que tirarán precisamente de flanco, sobre puntos de paso obligado, para conservar la superioridad de tiro sobre los tanques. Por consiguiente el costado de las obras que mira hacia el frente enemigo será siempre muerto para el fuego, y completamente protegido bien por el propio terreno, bien por el espesor de muro de hormigón reforzado… 

…Todas las comunicaciones entre las obras serán subterráneas, y perfectamente transitables por el tráfico a pie, y de tal manera concebidas que resulten las obras verdaderas chimeneas de ventilación de las citadas galerías… 

…Toda esta organización, cubrirá los puestos de mando a prueba, de Compañía, Batallón, etc. con local adicional para teléfonos sin hilos la línea de observatorio. Esta línea de observatorio será la que en realidad marque el tránsito de la zona de vanguardia a la zona principal…” 

En Navarra uno de los responsables militares encargado de la defensa de la zona, fue el general Juan Petrirena Urrucoechea, ayudado por algunos comandantes que una vida después alcanzaron celebridad, como Aramburu Topete. La construcción de cada uno de los búnker, costaba en aquellas fechas alrededor de unas 25.000 de las antiguas pesetas, siendo el cemento necesario para su construcción procedente de la constructora cementera ABC, la cual se abastecía a su vez de soldados trabajadores. El cemento se distribuía mediante el tren de vía estrecha y repartida con carros de bueyes o camiones según la posición de la defensa. Esto posibilitaba un potencial mercado negro en este trasiego de material. 

A partir de 1944 los Batallones de Montaña, fueron las unidades militares que ocuparon estas fortificaciones. Entre ellos destacan: Colón XIV, Montejurra XX, Sicilia XXII, etc. Y por primera vez las plantillas de oficiales se vieron reforzadas por alféreces universitarios. El acuartelamiento de Irún contaba en aquel entonces con 1200 soldados, bastantes de ellos veteranos de la División Azul, apoyados por guardias civiles, carabineros y policías armados. 

No ha sido hasta la lectura de varios trabajos publicados sobre los Batallones de Trabajo, cuando me he preocupado por quienes y el porqué de su construcción, además de reconocer que hasta hace un par de años era uno entre tantos que caminando por los alrededores de Bera, poca importancia le daba a las infraestructuras realizadas por presos o prisioneros del franquismo. Por eso quiero comentar este artículo pidiéndoles prestado el comienzo del prólogo del libro mencionado anteriormente, “Con el trabajo, el Pan y la Justicia de la Patria, poco a poco van los prisioneros reconstruyendo lo que ellos mismos deshicieron antes con la dinamita”. Frase que resume una realidad sobre la explotación laboral de la mano de obra prisionera y reclusa durante los primeros años del franquismo, y porque “los recuerdos de los que sufrieron la derrota y la represión durante la posguerra se hallan envueltos en la oscuridad y el silencio”.


Fundamentalmente este trabajo, pretende rendir un homenaje hacia aquellos que por perder la guerra se vieron obligados a servir a la Patria, en forma de esclavitud, humillación y hambre, y en Bera como en muchos otros pueblos de España se dieron estas circunstancias. Así como referenciar ese otro tipo de represión franquista hacia los perdedores de la guerra, una vez que las cunetas se llenaron de cadáveres y los militares franquistas tuvieran que adoptar otro tipo de terror. La miseria, el hambre, el frio, la dureza del trabajo y la falta de sanidad es una constante en todos los relatos de aquellos que supervivieron a los batallones disciplinarios. Fue un castigo político para los prisioneros de guerra o para los jóvenes que una vez terminada la guerra tuvieron que repetir sus años de mili con el ejército franquista. 

De los testimonios que quedan recogidos a los supervivientes de estos batallones, la referencia al hambre es constante, y coincidente entre los prisioneros y los habitantes de los pueblos. Un caldo de café, un cocido y un chusco de pan para todo un día de trabajo físico continuo era todo el sustento alimenticio. El frío que en el invierno era imposible evitar dentro de los barracones de madera, piedra y chapa, así como la falta de condiciones higiénicas (ausencia de limpieza, piojos, enfermedades…) y según testimonios, incluso la humillación de tener que realizar en el cacillo personal de la comida las necesidades nocturnas, hacían de la supervivencia una resistencia. 

Para evitar esta situación de debilidad y de miseria, la mayoría de los presos realizaban denodados esfuerzos en conseguir comida, la mayoría de los casos con robos en las huertas, en las cuadras de los animales, robándoles sus propias comidas, la venta de cemento y gasolina, o intercambiando herramientas o cualquier otro instrumento con los vecinos del pueblo, en el más puro trueque. 

En la construcción de las fortificaciones de la frontera y carreteras principales y vecinales de Bera estuvieron los Batallones de Trabajadores, (BBTT) 107 y 14 y los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, (BDST) 6 y 13. Cada uno de estos batallones tenía un número de prisioneros que oscilaba por lo general entre 500 y 600 miembros, aunque el número total de afectados entre los años 1939 – 1942, rondarían los 25oo militares entre soldados y oficiales. En Bera el principal acuartelamiento estaba en Ibardin, aunque había también militares destacados en Kaule, Ameltziaga, en Ola, etc. 

De los datos conocidos y recogidos del Archivo Municipal de Lesaka, sabemos que el BDST 14 de Lesaka, tenía 706 miembros, de ellos 25 eran oficiales militares, 105 escoltas y 576 soldados disciplinarios, lo cual nos una idea y aproximación de la composición del resto de batallones. En el AM de Baztan también podemos encontrar datos de la composición de estos Batallones de Trabajadores en Irurita. 

Los Batallones de Trabajadores, (BBTT), surgen ante una necesidad de las tropas franquistas sublevadas, de dar una salida y aprovechamiento a los prisioneros de guerra a partir del año 1937, en forma de realizar trabajos forzados en favor del régimen en zonas liberadas. Los llamados Batallones de Trabajadores funcionaron entre 1937 y 1940 y entre otras cuestiones sirvieron dentro de un sistema de redención de penas por el trabajo, un sistema que permitía una reducción de condena en función del tiempo trabajado. Estuvieron obligados sobre todo a realizar obras tanto civiles como militares: puentes, carreteras, ferrocarriles, defensas, aeropuertos, etc. 

El paso previo a los BBTT hasta el año 1940, eran los campos de concentración, lugares donde eran trasladaos los prisioneros, para que una vez sido recalificados según sean: prisioneros adictos al régimen, prisioneros que participaron voluntariamente en la guerra, jefes y oficiales, o individuos que aparezcan como presuntos delincuentes, fueran distribuidos en la reorganización de los diferentes batallones. 

A finales del año 1939, se crea la Jefatura de Campos de Concentración y Batallones Disciplinarios, con la intención de alargar la vida de concentración más allá del periodo bélico, una vez que había acabado la contienda ese mismo año. Así el Ministerio del Ejército en diciembre del 1939 establece una Orden que en resumen ordena cumplir el servicio militar a aquellos jóvenes que ya lo habían cumplido en el ejército republicano, con una doble intención. Mantener alistados los reemplazos que estaban haciendo la mili, (entonces duraba al menos tres años), incrementar el número de soldados y controlar a personas sospechosas, y por ello se mantiene un sistema de clasificación personal en base a su ideología política, el cuya labor los ayuntamientos tuvieron una gran responsabilidad. 

Los jóvenes que alimentaron los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, (BDST) a partir del año 1940, lo fueron principalmente por su carácter político, formando parte del servicio militar especial para los declarados desafectos al régimen y comprendidos entre las quintas 1936-1941, sin olvidar a los presos que fueron puestos en libertad condicional a mediados de 1940, y que directamente ingresaron en estos batallones. Su trabajo consistió principalmente en labores de infraestructura militar como: fortificaciones, búnkeres, nidos de ametralladoras, carreteras…. A todas luces, aplicación de un castigo político en situación de cautividad y con privación de libertad. Estos batallones tuvieron una duración hasta el año 1944, salvo los BDST (penados) que hicieron su desaparición en el año 1948. Entre una u otra cuestión hubo trabajadores militares que su periodo militar alcanzó los siete años. 

Estos jóvenes, aunque no eran presos formalmente, al no haber estado acusados de delito alguno, ni procesados penalmente, tampoco se les podía considerar como soldados de quintas, puesto que el reglamento que se aplicó a los miembros del BBTT, se mantuvo para ellos. 

Los batallones de trabajadores forzados, BBTT y BDST, formaron parte de la represión franquista durante y después de la guerra civil española, que con un claro componente de venganza de castigo hacia los que se había opuesto a la sublevación de 1936, con el ánimo de demostrar cuál sería su lugar en la nueva España. 

Rosendo Iturmendi, oñatiarra que en su día fue integrante de varios batallones y que estuvo en Lesaka en el BDST 6, recuerda una, entre las frases que algunos oficiales les dirigían: “ sois las mulas de España”, con la que se resumía su situación y su misión en los tiempos de trabajos forzosos. La amenaza constante de que algo peor podía suceder en caso de desobediencia, estaba en todo momento presente en la vida de estos represaliados políticos. El trabajar con sacos de piedras atados con alambres a la espalda, castigo militar muy generalizado, exportado según parece por la Legión, los golpes y los latigazos, estuvieron presentes en los batallones de trabajo, y fueron parte de las amenazas con las que los franquistas pretendían conseguir un comportamiento disciplinado y sumiso de los reclusos. 

Aurelio Gutiérrez Martín

viernes, 22 de febrero de 2013

CARABINEROS


Durante el reinado de Fernando VII, por Real decreto del 9 de marzo de 1829 fue fundado el Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras, "para hacer la guerra el contrabando, para prevenir o atacarlo vigorosamente en sus puntos de generación, y perseguirlo en todas las direcciones hasta su exterminio”. 

En 1848 se produce su integración en el ejército, en las mismas condiciones que la guardia civil, fundada el 13 de mayo del año 1844. 

En julio del año 1854, ya había un destacamento en Endarlaza, que correspondía al 2º distrito de carabineros, dentro de la Comandancia de Navarra, 4ª Compañía, 3ª Sección. De un parte entre los comandantes salientes y entrantes, podemos conocer las condiciones del edificio que albergaba el puesto: 

Una puerta de entrada con dos cerrojos, su cerradura y llave, con un perno caído y falta de otro. Otras tres puertas de las habitaciones interiores, con su cerradura y llaves. Otra del escusado sin llave. Tres ventanas con diez y ocho cristales y sus contraventanas. Un armario de pino con su llave. Dos mesas de pino con sus cajones. Dos bancos de asiento de pino. Seis sillas de paja, con asiento de paja vieja. Un tablado corrido de pino con doce tablas y su cabecero y pie. Un armario de pino para ocho carabinas. Un colgado para nueve perchas de pino. Un tablado para colgar las mochilas. Dos Banquillos usados y tres tablas nuevas de pino. Además hacen constar que el tejado tiene muchas tejas rotas de resultas de una piedra que ha corrido por el monte que tiene a retaguardia aquel. 

El primitivo uniforme de los Carabineros de Costas y Fronteras; se componía de levita azul turquí, pantalón del mismo color en invierno y pantalón blanco de lienzo en verano; correaje blanco, cabos verdes en todas las prendas, siendo las hebillas y chapas de metal blanco. Al crearse los Carabineros de la Real Hacienda, la prenda de cabeza fue el chacó, adornado con una galleta de color verde y provisto de funda, conservando la levita y el pantalón con los mismos colores ya mencionados; polainas de color pardo de paño, guantes verdes para diario y blancos para fiestas y gala, usando esclavina de azul turquí durante el invierno. El uniforme se reformó totalmente en 1850, adoptándose el pantalón de color gris marengo, siendo la levita del mismo color pero con cuello y vueltas carmesí y cartera azul; los alamares de color verde de estambre, botones de metal dorado convexo, donde aparecía grabada la palabra "Carabineros". Éstos usaban dos sardinetas de galón verde en el cuello; el pantalón era gris celeste liso sin ningún adorno. Se usó el morrión de paño negro con galón verde y escarapela encarnada, con presillas de metal dorado, pompón circular y flama de estambre verde. La mochila con correas negras y maletín rayado con unas rodajas del mismo color bajo las siglas del Cuerpo; llevaban para su comida una fiambrera de hojalata prendida al cinturón. Los jefes de distrito, los capitanes y los oficiales de las compañías (escuadrones) de Caballería usaban sombrero apuntado con galón de oro con las divisas de su empleo en la presilla cuando lucían casaca. En los demás casos, morrión parecido al de la tropa, con galón, aparte de las charreteras doradas correspondientes a su empleo. 

La tropa de Infantería disponía de levita de paño pardo hasta la rodilla, con hilera de nueve botones y cuello abierto color carmesí, corbatín negro con chalina que cubría el pecho, chaquetilla amarilla debajo de la levita en invierno y poncho o capote de monte, con capucha postiza de la misma tela, pantalón gris y blanco de hilo, para verano. El morrión era igual al de los oficiales, pero sin galón, chapa ni flama, sustituidos por una presilla de estambre verde. Posteriormente se sustituyó el pompón por una bellota también verde, usando para estar en el cuartel “cachucha" del mismo color, carente de armadura y visera. Todos los correajes para servicio eran de color negro. 

La tropa de Caballería usaba las mismas prendas que la de Infantería, siendo algo más corta la levita y careciendo de portezuelas las bocamangas que se abrochaban por medio de dos botones. Como calzado tenían media bota de cuero de seis pulgadas de altura y trabillas de botones dorados, espuelas vaqueras y cartucheras con correas sencillas sin bandolera; el sable de tirante, con vaina de acero y forrajera pendiente de una anilla del morrión. Como arma de fuego estaban dotados -igual que la Infantería- de carabina "Minié", pero sin bayoneta, la cual se colocaba terciada a la espalda. La montura con fuste de nogal y chopo sin herraje, y la cabezada y las riendas del color natural del cuero, teniendo para colocar el capote, un par de pantalones y la gorra, una perilla sobre la montura. A la grupa llevaban un saco corto para contener el pienso de un día y el maletín de paño “matapardo", con circulares y vivos carmesí. 

Los Carabineros de Mar, llamados comúnmente marinos, usaban sombrero negro charolado, con las siglas C.D.R. (Carabineros del Reino), pañuelo de seda negro al cuello y chaqueta color pardo con solapa abierta con doble hilera de siete botones y cuello vuelto de color carmesí, faja de tipo moruno del mismo color, siendo los pantalones de igual tejido que los de Infantería, pero más anchos (estilo marinero). El armamento era el mismo que el asignado para la Infantería. 

En las Vascongadas, la fuerza de Carabineros durante la Tercera Guerra Carlista se encontraba distribuida de la siguiente forma: En Vizcaya, una compañía en Bilbao, otra en Portugalete y una sección en Olaveaga; en el resto de la provincia varios destacamentos tipo sección. En Guipúzcoa se hallaba distribuida en las Aduanas de Irún, el Bidasoa, Pasajes, Zumaya, Tolosa, Deva y Zarauz. Posteriormente se formaron batallones (15-VI-1873), y por orden del Gobierno se organizó una columna de cuatro mil carabineros, dando las órdenes pertinentes a la Inspección General, cinco formando unidades completas, con mandos propios. Si recordamos que el contingente de Carabineros en aquellas fechas era de unos trece mil quinientos hombres, y el de batallones era de unos seis mil, casi la mitad de los hombres de la institución, contribuyó con su esfuerzo a la conclusión de la tercera guerra civil dinástica. 

El final de la guerra civil supuso también el comienzo del fin del Cuerpo de Carabineros. El hecho de haber sido uno de los Cuerpos donde menos apoyos tuvieron la sublevación, (de hecho en Bera-Navarra no pudieron perdonar los rebeldes, la voladura del puente de Endarlaza y la resistencia de los carabineros leales a la república, acción que retrasó a Alfonso Beorlegui la toma de San Sebastián.) y, que, posteriormente, se convirtió en la elite del Ejército Popular, marcó su destino. 

El general Franco, que estuvo a punto de disolver la Guardia Civil -a pesar de que en una de las primeras reuniones que habían de dar lugar a la sublevación del 18 de julio de 1936, la del 10 de marzo de ese año, había jurado sublevarse contra la República si ésta disolvía el citado Cuerpo-, cosa que no hizo por la influencia de su compañero de infancia el general Camilo Alonso Vega, no tuvo la misma compresión con los Carabineros. El Cuerpo debía desaparecer. Así, en el artículo 4° de la Ley del 15 de marzo de 1940, podía leerse:

"Se suprime la actual Inspección General de Carabineros, cuyos cometidos y funciones se agruparán en una sola Sección de la Dirección General de la Guardia Civil, a cuyo Director General pasarán las atribuciones conferidas actualmente a la Inspección General del Cuerpo de Carabineros. El personal de este Cuerpo estará adscrito a los distintos servicios que por esta Ley se fijan como privativos del Cuerpo de la Guardia Civil, en la forma que, con arreglo a las aptitudes y condiciones de su personal, determine el Director general”. 

El Cuerpo quedaba así oficialmente disuelto. Desaparecían más de 100 años de historia de las Fuerzas Armadas españolas. 

Aurelio Gutiérrez Martín

domingo, 17 de febrero de 2013

Amojonamiento de Bera


Para dar cumplimiento a lo que prescribe el art. 10 del Tratado de límites de 2 de Diciembre de 1856, los Comisarios plenipotenciarios de España y Francia, con el auxilio de D. Ángel Álvarez, Teniente Coronel de caballería, Comandante de Estado Mayor, Comendador de la Real orden de Carlos III, y D. Pedro Esteban, Coronel graduado, Comandante de caballería, Capitán de Estado Mayor, Caballero de la Real orden de San Fernando, Comendador de las de Carlos III e Isabel la Católica, nombrados por su parte; y del señor Juan Bautista Valentín Hutin, Capitán de Estado Mayor, Caballero de la orden Imperial de la Legión de Honor, y el Sr. Pedro Gustavo, Barón Hulot, Capitán de Estado Mayor, nombrados por la otra parte; previo un detenido reconocimiento del terreno, y atendiendo a satisfacer en lo posible intereses a veces opuestos de los fronterizos, han procedido a la determinación circunstanciada y al amojonamiento de la línea definitiva de límites entre la provincia de Navarra y el departamento de los Bajos Pirineos, a cuya operación asistieron los delegados de las Municipalidades interesadas de uno y otro lado de la frontera: y a fin de que las disposiciones acordadas con respecto a la línea internacional, y a ciertas condiciones particulares impuestas a algunas localidades consten de una manera oficial y tengan tanta fuerza como el Tratado mismo, al tenor del ya citado artículo, se ha convenido en insertarlas en el presente anejo, que servirá de acta de amojonamiento. 

Mojón 1. A unos 300 metros más abajo del Puente de Endarlaza, que está sobre el rio Bidasoa, en la margen derecha de éste, y punto en que muere una cordillerita, prolongación de la que divide las cuencas de los ríos Bidasoa y Nivel, hay una peña llamada Chapitelaco- arria, y en ella tiene su asiento el primer mojón. 

Las señales de límites consisten en piedras de término y en cruces grabadas en peña viva; y tanto unas como otras, excepto algunas cruces, están marcadas con un número ordinal que va aquí escrito al principio del párrafo en que se designa el sitio de la señal correspondiente: siempre que ésta es una cruz, o no tiene número, se advierte así en el texto. 

2. Subiendo directamente a la altura, a los 534 metros de la muga anterior, está en un paraje llamado Alcandia y dos metros de una cruz sin número. 

3. Siguiendo la cresta en el sitio denominado Alcozpe, a 205 metros del término que le precede. 

4. En Alcozpeco-saroya, a 277 metros del 3.o, medido en las cumbres. 

5. Continuando siempre por lo alto, a distancia de 189 metros en Alcozpeco-lepoa o portillo de Alcozpe. 

6. En Aranoco-arria, a los 353 metros. 

7. A 497 metros, siguiendo la cresta en el paraje nombrado Mia-meaca, 5,85 metros después de una cruz antigua sin número. 

8. A los 287 metros en el lugar llamado Cigorraco-arria o Cigorraco-arrigaña. 

9. En el paraje conocido por Faringaina, a 579 metros. La línea internacional va desde aquí por la divisoria de las cuencas de los ríos Bidasoa y Nivel. 

10. A 306 metros del anterior, en la montaña de Faringaina. La frontera baja de Faringaina, siguiendo la dirección de las cimas, pasa por una cortadura entre dos peñas, que tiene por nombre Mandoleco-arria. 

11. Distante del décimo 517 metros, en el lugar llamado Mandoleco-behereco-soroa. 

12. A 696 metros en Ibardinco-lepoa o portillo de Ibardin. 

13. En Ibardinco-lepoa, 254 metros más adelante, al pie de la montaña Amezteguicoeguia. 

14. A 410 metros en el sitio que se designa por Guardiaco- echola. La divisoria de aguas de los dos ríos citados cambia en dirección formando un arco convexo hacia el Sur, y los límites la abandonan siguiendo al Oriente a la cumbre de Erenzazu hasta la muga 17. 

15. En Erenzazuco-gaina, a 215 metros del último mojón. 

16. En Erenzazuco-lepoa o paso de Erenzazu, a 154 metros. 

17. A 138 metros en Erenzazuco-gaina A los 14 metros pasan los confines por la peña Erenzazuco- aspico-arria o Armalo, marcada por una cruz sin número, quedando la cumbre del monte de la parte de España, y continúa la raya bajando la montaña de Zubico-malda. 

18. Al pie de Zubico-malda en Mugaco-zubico-malda, en la orilla izquierda del arroyo Izola, y a 663 metros del mojón 17. 

19. A los 10 metros y al otro lado del arroyo. La linde continúa hacia Levante a subir a las alturas que están enfrente. 

20. En el paraje denominado Mildosteguico-malda, á205 metros de la muga anterior. Sigue la línea fronteriza por la cresta de Mildosteguico- malda por las peñas llamadas Ladron-arria y sitio de Erdico-muga. 

21. Distante 590 metros del precedente, en Gainecomuga. Pasan después los linderos por la cresta de Gainecomugaco- arria, Suguiceagaco-arria, Suguiceagacolepoa, Larrunchipi-soroa, la cumbre de Larrumchipi y Meatceco-gaina. 

22. A 1.475 metros del antecedente, en Meatceco-lepoa. Desde que la raya pasa por el vértice del monte Zizcuiza vuelve a confundirse con las crestas que vierten al Bidasoa y al Nivel. 

23. En Zizcuizaco-lepoa 293 metros distante del 22. 

24. A los 312 metros en Gaztelu-churico-malda, y 68 metros antes de llegar al pie de la peña de Larrun. En el vértice de ésta, que es inaccesible por su cara occidental, existe una ermita arruinada, por medio de la cual pasa la línea internacional: lo escabroso del terreno no permite medir la distancia de la ermita al mojón inmediato anterior. 

25. En el punto conocido con el nombre de Mugarriluce, a 398 metros de la ermita de Larrun. 

26. A los 185 metros en el paraje que se llama Pillota-lecuco- gaina. 

27. Al lado derecho del arroyo Urquillaco-iturria, o fuente de Urquilla, un poco más abajo de la fuente, 300 metro después de la última muga.. La frontera ha dejado la cresta y va por el arroyo. 

28. En Urquillaco-erreca-ondoa, à la derecha del arroyo y a 117 metros del hito precedente. La línea internacional vuelve a la divisoria de aguas hasta el mojón 35, y con ella cambia repentinamente de dirección hacia el Sur. 

29. A 612 metros en el puesto denominado por los españoles Fagaco-larria y por los franceses Fagueco-celaya. 

30. A 400 metros en el sitio conocido por Muguillondo. Sesenta y cuatro metros más adelante se llega a las peñas llamadas Muguillondoco-arria ó Malguetacoarria. 

31. En un paraje a que los españoles dan el nombre de Condendiagaco-gaina, y los franceses el de Gomendiaco- gaina, a 322 metros del mojón 30. 

32. En el portillo Condendiagaco-lepoa o Gomendiacolepoa, a 205 metros. 

33. A 254 metros en la cumbre de Caprioco-eguia. 

34. En la misma altura de Caprioco-eguia, 419 metros más adelante. 

35. A los 411 metros, en el paraje llamado Lizuniaga y Lizuniaco-gaina. La línea que separa los dos países deja la cumbre y baja en la dirección S. S. E. cortando el agua que corre de la fuente Lizuniagaco-iturria. 

36. Contiguo a tres losas que se hallan sobre el camino de Vera a Sara, en el punto denominado Lizuniagaco- mayarriac o Lizuniaco-mugarriac, a 277 metros del término anterior. 

37. En un sitio que tiene por nombre Eguimearra próximamente al S. S. E. del mojón que precede y a 213 metros de él. 

38. A los 341 metros contados en la misma dirección junto al camino de Lesaca a Sara a cuyo paraje se le dice Lesacavide. 

39. A 838 metros siguiendo la misma dirección en Labeagaco- gaina y punto conocido por Irurmuga. 

A propuesta francesa: Con fecha 31 de enero del año 1985, la Comisión Internacional de los Pirineos, Subcomisión de amojonamiento y circulación a través de la frontera, en su reunión de Madrid del 23 de noviembre de 1982, examinó y aprobó las operaciones siguientes, relativas a la frontera entre nuestros países. 

Colocación de la muga número 1 en el puente de Endarlaza. . 

Colocación correcta de la muga número 35. 

3. Rectificación de la distancia que separa las cruces fronterizas al considerar la citada Subcomisión que las operaciones indicadas no comportan modificación del trazado de la línea fronteriza, pero que llevan como consecuencia una variación del texto del anexo V del Convenio de amojonamiento de 28 de diciembre de 1858, adicional al de la delimitación del 2 de diciembre de 1856, la Comisión Internacional de los Pirineos ha recomendado que el mismo se modificado de la manera siguiente: 

Muga número 1. Está colocada sobre una roca llamada Chapitelaco-Arria a 203 metros aguas abajo del puente actual (1982) de Endarlaza, sin tener en cuenta el antiguo puente destruido, y sobre la orilla derecha del Bidasoa. 

Muga número 35. A 380 metros de la muga número 34, en el lugar llamado Lizuniaga y Lizuniagagogaia, la frontera deja en este punto la línea de los curso de agua y desciende en dirección sur-sureste, alcanzando el deslizamiento de la fuente Lizuniagaco- iturria, para alcanzar la muga 36 a 357 metros. 

Aurelio Gutiérrez Martín

domingo, 3 de febrero de 2013

EL TESTIMONIO DE SANTOS ECHEVERRIA SOBRE LA GUERRA CIVIL EN BERA



En la actualidad existen escasos testimonios escritos en primera persona de los primeros días de la guerra civil en Bera. Por ello no deja de ser interesante recordar el testimonio de Santos Echeverria, recogido por Ignacio Azpiazu en Ascain y publicado por José Miguel de Barandiarán en su libro “La guerra civil en Euzkadi". 

“Yo estaba en Vera (Navarra) cuando estalló la Revolución. Vera es un pueblo, cuya opinión política está dividida en: Requetés, U.G.T., Unión Republicana y Partido Nacionalista Vasco. No puedo calcular el volumen de cada una de estas opiniones. A mí me sorprendió el movimiento. El lunes siguiente al 18 de julio yo fui a trabajar como de costumbre a la Fundición de Vera, donde haciendo una labor dura entre polvo y sudores durante 8 horas diarias ganaba 6 pesetas al día. Entre los obreros iba ganando terreno la idea socialista debido principalmente a que éramos deudores a la República de las pequeñas mejoras que habíamos conseguido. Antes de la implantación de la República trabajábamos 12 horas diarias y yo ganaba 3 pesetas, pues bien – como digo yo – fui el lunes a trabajar y pronto hubimos de interrumpir nuestras labores porque unos obreros de Irún armados de pistolas y escopetas se presentaron en la fábrica invitándonos de buenas formas a la huelga, que se había organizado con motivo de la sublevación de los militares. 

Estos milicianos fueron dueños de Vera durante todo el día y toda la noche del lunes hasta las 6 de la mañana del martes, hora que marcharon a Endarlaza. Ningún acto de violencia cometió, a nadie molestaron ni detuvieron. A la seis y media del martes entraron los requetés. Entre gritos de guerra y gestos de amenaza. Enseguida asaltaron los centros políticos contrarios a ellos; robaron cuanto en ellos encontraron y arrojaron por las ventanas sillas y mesas. Registraron todas las casas de los que no eran carlistas y detuvieron a muchos, entre ellos a sus maestros nacionalistas vascos, cuyos nombres no conozco, a un tal Echenique, a D. Faustino Martínez, a Aldazábal apodado “Pistolas, a Cesáreo llamado “Sin rival” y a un carabinero. A todos los llevaron a Pamplona y fusilaron a D. Faustino Martínez, a Pistola, a Sin rival y al carabinero. Muchos hombres fuimos a Francia, yo entre ellos y a todas las familias pusieron en el trance de o reclamarnos a su lado o salir del pueblo. 

A mi padre le dijeron que si no volvía a Vera en el plazo de 24 horas fusilarían a él. Al llegar a mí esta noticia volví inmediatamente a Vera. Mi primera impresión fue de temor. Supe enseguida que se habían cometido muchos crímenes. Detenían diariamente 10-20 rojos y nacionalistas, los llevaban a la cantera denominada “Argaiztzeko Arrobia”, los ataban de pies y manos y los tenían allí durante todo el día. A todos los que por allí pasaban se les obligaba a detenerse y a mirar a los que estaban prisioneros en la cantera. Eran requetés y falangistas los que así obligaban a los viajeros al grito:” Vista a la derecha”…” Vista a la izquierda”. A la noche fusilaban a los detenidos a los cuales se les daba sepultura en el cementerio o en el lugar llamado “Bartzalekua”, según que los ajusticiados se hubieran confesado o no. Algunos hombres de Vera se veían obligados por los requetés a hacer de enterradores. Entre ellos mi padre. 

Yo estuve escondido en mi casa desde que llegué hasta que fui llamado a frentes el 6 de agosto. Los que más se distinguieron en Vera como entusiastas del movimiento fueron D. Ángel Garín, que costeaba a los requetés a esplendidos banquetes y al P. Fernando que se dedicó a reclutar voluntarios. Este religioso iba vestido con uniforme de requeté y llevaba al cinto una pistola. 

El 6 de agosto fui a Pamplona en calidad de soldado. En Pamplona solían matar mucha gente. El público conocía el lugar y la hora de los fusilamientos y solía asistir a las ejecuciones en masa especialmente señoritas. A todos horribles espectáculos y para poner orden solíamos ir 10 ó 15 soldados de cada compañía. Yo fui una vez. Aquella mañana fusilaron a dos fornidos muchachos…….. 

Yo intenté pasar una vez a las filas del ejército de Euzkadi en compañía de dos asturianos. La noche del intento estábamos de guardia. Entablamos la conversación con los gudaris que estaban a 80 metros de distancia. Ellos nos gritaban: “ya sabemos que estamos perdidos; pero tendréis que conquistar Euzkadi palmo a palmo”. Esto nos desanimó y desistimos de nuestro propósito. Un día sin embargo decidí huir como pudiera. Simulé una carta de casa en la que decía que mi hermana estaba gravísima. Pedí permiso para visitarla y luego de mucho insistir conseguí lo que quería. Bajé a Durango, pedí asiento en un coche de oficiales alemanes, llegué a Marquina, de allí a Elgoibar y por fin a San Sebastián. Camino de Vera me detuvo un Guardia Civil, justifiqué con la mentira de que mi hermana estaba enferma mi retirada del frente, estuve escondido en casa unos días y un anoche oscura traspuse la frontera". 

Aurelio Gutiérrez

sábado, 2 de febrero de 2013

ELA en Bortziriak


Pese a que fueron Lizarra y Tudela, como ciudades más importantes al margen de Iruñea, las localidades donde ELA inició su ciclo de apertura de locales, debe subrayarse la labor pionera de otras comarcas navarras a mediados y finales de los 70: siendo Bortziriak una de ellas . 

Por un lado, Bera contó con sede de ELA desde febrero de 1978, tras abrirse las oficinas en el paseo de Eztegara, y los afiliados de Lesaka hicieron lo propio apenas dos meses después en la Casa Gurutze de la calle Bittiria. Como es evidente, la implantación de Laminaciones en 1958 propició un desarrollo industrial que trajo consigo de forma inevitable las reivindicaciones obreras. Entonces, como ahora, Bortziriak y Baztan estaban encuadrados dentro de la Comarca de Oarso-Bidasoa, cuyas cabeceras eran y siguen siendo Irún y Rentería. No obstante, la necesidad de gestionar todos los documentos oficiales en Iruñea acercó de forma muy importante a los sindicalistas de esa zona al resto de afiliados de ELA en Nafarroa. Desde 1974 se habían empezado a organizar grupos de militantes solidarios, también en torno a la histórica Fundiciones de Vera- Funvera, creada en 1907 y embrión de Savera. Hasta entrados los años 80 existió otra importante industria en Bera, Mevisa, una metalúrgica que cerró con la crisis de la reconversión industrial en la década de los 90 del siglo pasado. 

Estos incipientes grupos de afiliados de ELA estaban coordinados desde Oarso por Juan Cruz Garai, que fue responsable comarcal hasta 1982. La plantilla de Funvera se destacó desde el principio por su militancia mayoritaria en ELA, (60 de los 115 empleados eran afiliados solidarios en 1977), y a su cabeza se encontraban José Mª Arribillaga, Manuel Huarte y Manuel Silveira, inmigrante portugués que tras un periplo laboral de dos años por Francia, Donostia, Formigal y Hondarribia, recaló en la empresa beratarra en 1976, engrosando inmediatamente las filas del sindicato, entre otras razones y tal como dejó recogidas en unas declaraciones a la revista ELA Astekaria en 1978”.. cuando se legalizó ELA, me afilié por una razón que para mí es muy importante; veo que es un sindicato sin ninguna relación con los partidos políticos, con gente seria y responsable…Por otra parte yo me casé con una euskalduna, estoy aprendiendo euskara y vivo el problema de aquí”. 

A modo de ejemplo cabe recordar que en 1977 la inflación anual alcanzó el 28%, lo que da la medida de las dificultades sindicales para mantener mediante la negociación el poder adquisitivo de los trabajadores. Poco después, en las elecciones de 1978, ELA obtuvo ocho de los nueve delegados de Funvera. 

Las reivindicaciones obreras de Bortziriak también se articularon en torno a ELA en otras empresas como Savera, instalada en Bera desde 1967 y que llegó a contar con 167 trabajadores. El grupo solidario encabezado por Manuel Agirre, Patxi Errandonea y José Ramón Irazoki logró hacerse con prácticamente toda la representación sindical desde el principio siendo cinco los delegados a elegir. 

En Laminaciones de Lesaka, empresa que llegó a contar con 2300 personas, ELA consiguió una fuerte afiliación desde el principio en las plantas de esta filial de Altos Hornos de Vizcaya en Bortziriak, contando con militantes destacados como: José Antonio Fontan, Javier Arriola, José Miguel Arruti, Julián Hernández, Xabier Burgaña, Ramón Gaztelu, José Manuel Curto, entre otros. No obstante, en las primeras elecciones de 1978, ELA se quedó con 8 delegados de 27, CCOO obtuvo 9 y los restantes 10 eran para no afiliados (GU). 

Estos resultados sindicales no fue óbice para que se iniciara una dinámica reivindicativa muy fuerte, que además se puso en marcha casi de forma simultánea en las tres principales empresas de Bortziriak. Así, Laminaciones, Funvera y Savera vivieron tres huelgas de larga duración entre finales de 1978 y principios de 1979, con la reivindicación principal de lograr satisfactorios convenios propios de empresa. Fueron estos conflictos los que sin duda marcaron la pauta para un futuro de masiva sindicación, hegemonía de ELA y crecientes condiciones laborales y salariales para Bortziriak. Asimismo, empezaron a cobrar más relevancia las huelgas por motivos laborales, que las protestas de raíz política que se habían extendido desde mediados de los 70. 

Por ejemplo, en Savera la huelga duró del 18 de diciembre de 1978 al 22 de enero de 1979, y compartió muchas de sus características con el conflicto de Funvera, hasta el punto de que los afiliados de ambas factorías acudían a cobrar en mano la caja de resistencia al frontón Eztegara de Bera, donde ELA habilitó una oficina provisional para atender a la militancia. 

En cuanto a Laminaciones de Lesaka, la huelga se prolongó por espacio de 56 días, empezando el 30 de enero de 1979, logrando un éxito importantísimo, con incrementos salariales brutos de entre el 27% y el 30%. Cabe recordar que entonces un operario de Laminaciones cobraba 110.000 pesetas anuales menos que unos de AHV-Baracaldo, y la lucha por una progresiva equiparación entre los obreros del mismo grupo empresarial fue una reivindicación constante. La huelga no estuvo exenta de tensión, con intervención de la Guardia Civil, concretamente el 18 de febrero y represalias de la Dirección contra miembros del comité de Huelga. 

De todas formas, estos no fueron, ni mucho menos, los únicos conflictos que terminaron en huelga, ya que en Laminaciones por ejemplo, se convocaron paros de distinta duración durante la negociación de todos los convenios anuales al menos durante cuatro años consecutivos. De hecho, en 1980 se registró otra huelga prolongadísima, de 73 días, que precedió a las elecciones sindicales en las que ELA se alzaría con la mayoría del comité, logrando en esa época la equiparación salarial con AHV, y base fundamental de su convenio actual. 

Aurelio Gutiérrez. 

ELA en Nafarroa- Iván Giménez