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martes, 6 de diciembre de 2016

BASILIO LACORT LARRALDE Y EL MONUMENTO DE HOMENAJE A LOS CARABINEROS ASESINADOS EN ENDARLATSA EN 1873.



Basilio Lacort Larralde, nace el 15 de junio de 1851 en Bera. Hijo de José Lacort guardia civil, natural de Bierge (Huesca) y de Martina Larralde natural de Bera, de la casa conocida como Etxenikea. Murió en Pamplona el 5 de julio de 1908.

A la edad de 14 años, Basilio se alistó como guardia joven en el mismo cuerpo militar que servía su padre, sirviendo en el pueblo de Elizondo como primer destino.

Defensor de las ideas republicanas, no tuvo ninguna duda en defender al gobierno republicano por la abdicación de Amadeo de Saboya, lo cual le llevó a participar activamente en la 3ª Guerra Carlista. Durante el periodo de esta guerra civil, ascendió de guardia de 1ª clase a cabo de 1ª, siendo condecorado con la Cruz Blanca al mérito militar por sus acciones en las contiendas de: San Antón, Allo, Arellano, etc. 

Una vez acabada su trayectoria militar, Basilio destacó como periodista en la defensa del republicanismo y del laicismo, lo que le llevó a que fuera excomulgado en diversas ocasiones. Entre sus empresas periodísticas destaca el conocido semanario republicano "El Porvenir Navarro", que apareció en 1898 en Pamplona con el lema "Patria - Libertad – Orden.

Es muy probable que estos fueran suficientes motivos; ser de Bera, militar del cuerpo y republicano, para que pusiera de su parte un empeño especial, y poder colocar como homenaje un monumento mausoleo en el lugar donde la partida del cura Santa Cruz fusiló el 4 de junio de 1873 a 28 carabineros republicanos, (un oficial y 27 carabineros), mientras otros siete morían de diferentes formas. De los 41 carabineros que componían la defensa del cuartel, únicamente unicamente seis se salvarían. Estos son todos sus nombres.

Fusilados por los carlistas: Teniente, Valentín García Rodríguez, sargento 2º,Ignacio García Rodríguez, sargento 2º,José Martín Yuste, corneta, Antonio Alonso Moreno, carabineros Pedro Cervino Garrido, Juan Pazos Tablas, Perfecto Fernández Incógnito, Leoncio Calvo Vicente, Mariano del Barrio Torno, Pedro Muñoz Armedo, Aniceto Alonso Gutiérrez, Antoni Pérez Villa, Manuel Antuña Riera, Benigno Pegnante Expósito, Antonio Valencia Suico, Vicente Suárez González, Gabino Férnandez Aristizabal, Doroteo Gutiérrez Barragán, José Lara Ullana, Francisco Cristobal Martín,Gabriel Romeo Rubio, Joaquín Bergna Monet, Antonio Romero Angulo, José Olaizola Atauri, José Santaluz Fernández, Ciriano López Llanos, Ruperto Sáez Martínez y Manuel Suárez Fernández.

Muertos en la defensa del fuerte: cabo 1º,Miguel Méndez Rodríguez, cabo 2º, Francisco Alvárez Alvárez, carabineros Juan Jareño Navarro y Antonio de la Iglesia Incógnito.

Ahogados al pasar el río : carabineros Pablo Alonso Sáez, Francisco Pérez Martínez, Joaquín Castellanos Bañoras. 

Carabineros salvados cruzando la carretera: Santiago Benavides Rodríguez y Anastasio Benavides Rodríguez, y pasando a nado a Francia: Jerónimo Ciriano, Pedro Hernández, Joaquín Marilla y Ventura Alvarez. 

O quizás, estos motivos fueron impulsados a raíz del viaje que realizó el 10 de mayo de 1907 a la Villa de Yanci acompañado por Tomás Berminghan, Eugenio Gabilondo y Juan Bein, presidente, vicepresidente y secretario respectivamente de la comisión ejecutiva para rendir homenaje a los mártires de la Libertad. Viaje programado con el objeto de proceder a la exhumación de los hermanos Nicanor y Dionisio Arruti, voluntarios liberales fusilados por los carlistas, cuyos restos estaban depositados en el cementerio de dicha Villa desde la madrugada del 18 de mayo de 1873. También formaban parte de la expedición para ayudar a la comisión los médicos Manuel Bago y Manuel Celaya.

Al llegar de Irún a Endarlatza, tras pasar el puente, camino por carretera de Bera a Yanci, la comisión se detuvo en aquel fatídico lugar, comprobando que el único recuerdo de aquella fechoría cometida sobre los carabineros, consistía en una inscripción realizada a cuchillo en el tronco de un castaño nacido en el lugar que tuvo lugar la ejecución con el siguiente epitafeo: “Fusilamiento de carabineros día 4 de junio 1873 R.I.P.”, y a la sombra del castaño una pequeña cruz de madera a los pies del árbol, fruto de un alma caritativa. (El País, 21 mayo 1907)

Pudiera ser que el lamento de que ninguna institución militar o pública hubiera reaccionado, ni tomado iniciativa alguna de erigir una lápida o monumento en recuerdo de los carabineros republicanos, lo que le pudo llevar a pensar a Basilio en ese preciso momento, que a través de la prensa, en especial del periódico el Porvenir Navarro del que era director, y principalmente de su participación activa en los círculos republicanos navarros y guipuzcoanos, y además contando con la suscripción popular con la cuota máxima de una peseta, poder erigir un mausoleo que recordara los sucesos de Endarlatza y corregir lo que durante más de cuarenta años estaba siendo olvidado. Logro fue alcanzado cuando por fin, Juan Cartagena pudo construir un monumento mausoleo y colocarlo hacia 1913 en el lugar del fusilamiento.

En la primera semana de octubre del año 1907, todos los esfuerzos y empeños de Basilio Lacort se vieron recompensados cuando en dos actos diferentes, uno militar y otro civil, se rindió homenaje a los carabineros, colocando en el lugar de los fusilamientos un monumento de manera provisional.

De estos hechos, bajo el título” Por los mártires de Endarlatza” dio cumplida cuenta el diario republicano “La Voz de Guipúzcoa”, que nos cuenta de esta manera el acto militar.

Con la solemnidad propia del acto se ha llevado a cabo hoy la inauguración del monumento provisional que el Cuerpo de Carabineros dedica a sus compañeros inhumanamente fusilados el 4 de junio de 1873, por el sanguinario cabecilla carlista cura de Santa Cruz.

A las nueve y media de la mañana, en el tren mixto, llegaron con el teniente coronel de carabineros, primer jefe de la comandancia de Guipúzcoa, varios jefes y oficiales del citado cuerpo, del Regimiento de Sicilia, de la Guardia Civil, y representaciones de las Aduanas de Pasajes y San Sebastián.

Poco después, en unión de las autoridades y parte delos invitados de esta villa, se dirigieron a la estación de la compañía de minas “Irún Lesaka y Ferrocarril del Bidasoa”, la cual se había ofrecido galantemente a transportar a Endarlatza a la comisión oficial y al efecto estaría dispuesta una máquina con un furgón y el coche salón que la citada compañía usa para su servicio particular. El resto de la comitiva fue en carruajes por la carretera.

Reunidos todos en Endarlatza, dio comienzo la ceremonia minutos antes de las once.

En la carretera, frente al frondoso castaño bajo cuya sombra cometió tan criminal acción el tristemente célebre cabecilla carlista, formaron dos compañías de carabineros, varias parejas de la benemérita y un paquete de carabineros y guardias de caballería.

Delante se colocó la comitiva, en la que figuraban el Teniente Coronel, el Primer Jefe de la Comandancia de Carabineros, un comandante y varios capitanes y oficiales del mismo cuerpo, el Comandante del Regimiento de Sicilia señor Pozo y los capitanes señores Alvarez, Romero y Depeña, Jefe de la Comandancia de Guipúzcoa de la Guardia Civil, Comandante Gobernador Militar de Irún, administrador de esta Aduana señor Roca, el Vista de la misma señor Capdepón, y otros funcionarios del mismo cuerpo en representación de la Aduana de Pasajes y San Sebastián, teniente alcalde de Irún señor Iglesias, el alcalde de Vera señor Larumbe, Juez municipal de Irún señor Lorda, en representación del Presidente de la Audiencia de San Sebastián, algunos retirados del ejército que también lucharon por la libertad en estas montañas, y varios particulares.

Alrededor del histórico castaño, que como es sabido se encuentra inmediato a la carreta y a unos doscientos metros del puente de Endarlatza hacia el lado de Navarra, se había colocado un enverjado de madera y en el centro una cruz sobre una grada también de madera, con la siguiente inscripción. “Recuerdo que el cuerpo de carabineros dedica a sus compañeros fusilados por los carlistas en este sitio después de heroica defensa del puesto a su cargo- Provisional- Año de 1873”…

Una vez descubierto el provisional mausoleo, el acto se dio por terminado con un expresivo discurso del teniente coronel jefe de la Comandancia de carabineros de Guipúzcoa, el cual se reconoce que con este acto se cancela una deuda sagrada que se tenía con aquellos que entregaron su vida por la Patria y la Libertad.

Varios días después de este acto militar, se celebró en el mismo lugar que el anterior y con el mismo fin un acto civil y así relataba el periódico “El País” el acto de Endarlatza.

"En San Sebastián se verificó ayer una reunión a la que asistieron la Junta municipal de la Unión Republicana y la comisión nombrada para honrar la memoria de los hermanos Arruti, víctimas también de los fusilamientos ejecutados por los carlistas. Los republicanos de la capital de Guipúzcoa, queriendo ser partícipes en el tributo que va a rendírseles a aquellos valientes y desgraciados hombres, tomaron el acuerdo de enviar a Endarlatza una representación del partido, que servirá para aumentar el crecido número de los que allí han de reunirse con tan solemne motivo.

De la comisión que entiende en los honores a los hermanos Arruti, irá también una lúcida representación compuesta de los Sres. Berminghan, Lasquibar (D. Leandro), Arcelua, Gabilondo y Bain. Nuestro querido compañero y amigo

D. Basilio Lacort, director de El Porvenir Navarro, y presidente de la comisión ejecutiva que ha intervenido en la construcción del monumento, está en San Sebastián, y unidas a él ambas representaciones, saldrán todos juntos para Irún, en el tren de las (3,37 de la mañana del domingo, para tomar allí el carruaje que ha de conducirles á Endarlatza.

De Pamplona saldrán para Irún muchos liberales y republicanos navarros, con objeto de asistir a la inauguración del monumento levantado en el puente de Endarlatza, a la memoria de aquellos mártires de la libertad, de aquellos 28 carabineros vilmente asesinados por el cura Santa Cruz, por aquel bandido con ropa talar, cuyos instintos llegaron a infundir pánico a sus propios correligionarios.

De San Sebastián, Irún y demás pueblos de aquellas inmediaciones, acudirán a tan solemne acto muchísimos liberales, pues cuantos sientan correr por sus venas, sangre anticarlista, no podrán menos de asociarse al acto de r e n d i r ese tributo a la memoria de los que perecieron a manos de aquel sanguinario cabecilla de las hordas carlistas.

Un querido colega, el periódico pamplonés El Demócrata, escribe: ¡A Endarlatza, liberales y republicanos de todos matices! Es preciso demostrar que el espíritu liberal no decae y que no se borran de nuestra memoria los horrorosos crímenes cometidos por los carlistas.

¡Cincuenta y cuatro huérfanos quedaron por los asesinatos cometidos en Endarlatza!

Honremos la memoria de los mártires de la Libertad.

Nos asociamos a ese acto y felicitamos a sus organizadores". 

Este fue el inicio de unos actos, que con más o menos oficialidad se estuvieron llevando a cabo hasta julio de 1936. En esta fecha y coincidiendo con la entrada de los requetés en Bera, y con la destrucción parcial del mausoleo, fueron eliminados todos los actos de recuerdo y homenaje hacia los carabineros de Endarlatza. Hasta en esto, el destino de este mausoleo y el que en su día erigieron en el recuerdo de Basilio Lacort en el cementerio de Pamplona fueron parejos, puesto que en las mismas fechas, otros requetés con los mismos sentimientos que los de Bera, también lo destruyeron en un intento de venganza hacia todo vestigio de republicanismo y Libertad.

Han trascurrido más de cien años desde la colocación de la primera lápida provisional, y después de haber sufrido la actual varios cambios de localización y reformas en su contenido, tengo la sana esperanza de que algún día se tomen las medidas adecuadas para que no aparezca tirada en la cuneta. 

Y por ello no estaría demás que desde las instituciones públicas, empezando por el ayuntamiento de Bera y continuando por el Gobierno de Navarra, se catalogara a este monumento como Bien Público y parte de nuestro Patrimonio Histórico Cultural, y por lo tanto se tomen las iniciativas oportunas para su conservación. 

Comenzando por rectificar, por contener errores, algunos de los 35 nombres y apellidos de los carabineros que figuran en la actual placa. Sirva como ejemplo:

Vicente Suárez en lugar de Vicente Suraez 

Manuel Antuña en lugar de Manuel Anteña 

Joaquín Bergna en lugar de Joaquín Breguez

José Santaluz en lugar de José Santaluces 

Benigno Pegnante en lugar de Benigno Peginante

Miguel Méndez en lugar de Manuel Méndez

Aurelio Gutiérrez Martín. Bidasoa Ikerketa Zentroa

domingo, 5 de mayo de 2013

BATALLONES DE TRABAJADORES EN BERA



Gracias entre otros, a la labor de investigación realizado entre otros por Edurne Beaumont y Fernando Mendiola, integrantes del colectivo Memoriaren Bideak, y autores del libro“Esclavos del franquismo en el Pirineo” me ha permitido dar contenido escrito al archivo fotográfico que hacía tiempo tenía ultimado sobre los nidos de ametralladoras, refugios y búnkeres que existen en Bera y que continúan a lo largo de todo el Pirineo. 

En estos momentos la cantidad de edificaciones militares de Bera, construidas entre los años 1939-1942, que tengo documentadas ascienden a 104, y teniendo en cuenta la desaparición de varias de ellas, más otras que aún no he localizado, esta cantidad pudiera ser ampliamente superable, cantidad considerable que reflejaba el temor de los franquistas a una invasión militar aliada contra el gobierno incipiente de Franco. 

Quizás la intentona por Bera de 1924, había dejado secuelas en los temores militares y por ello esta desproporción en la construcción tantos nidos de ametralladores y búnkeres en los caminos principales vecinales, siendo este pueblo. También quizás por ser el primero de la frontera con Francia y refugio de excombatientes republicanos, este pueblo sea el que mayor densidad de construcciones militares posea de toda la frontera pirenaica. De todas las maneras esto no evitó ni impidió que Bera, sirviera de paso una vez más en el intento republicano de los maquis para derrocar al régimen franquista en octubre de 1944. Estas fortificaciones encontradas en Bera, que se suceden a lo largo toda la frontera con el país vecino, nacen como un intento de impermeabilización de los Pirineos ante una amenaza del exterior. Sus inicios datan de junio del año 1939 y terminan fundamentalmente a finales del año 1944, cuando esta amenaza disminuye. El conjunto de estas construcciones constituyen lo que se denomina “Línea P”, abreviatura de Pirineos, también conocida por Línea Pérez o Línea Gutiérrez.


A finales del año 1939 el gobierno redactó una Memoria titulada, “Organización Defensiva de la zona fronteriza entre Guipuzcoa y Navarra, (J. Antonio Sáenz, la fortificación “Vallespín en el alto de Gaintxurizketa), que refiriéndose a las fortificaciones destaca: 

“… no sean visibles de la observación enemiga, colocándolos por consiguiente con preferencia en los valles, linderos de bosques, en contra-pendiente, en una palabra, de manera tal que su existencia sea siempre una sorpresa para el enemigo. Los valles de pequeña extensión… se cubrirán con tres obras de esta clase, dos de flanco y una en el fondo, flanqueándose mutuamente, para lo cual los nidos de ametralladora se llevarán a lugares oportunos para batir con más eficacia toda la superficie del valle citado. La obra de fondo a que nos referimos debe colocarse en el punto aproximado de origen de aguas, que será el más elevado del valle… 

Cada grupo defensivo así formado, habrá que unirlo con los grupos inmediatos por medio de alguna obra que será más visible, dentro de la configuración general del terreno, pero que podrá disimularse en cualquier accidente topográfico o del arbolado o de cualquier otra circunstancia que se presenta. En estos grupos de obra que serán cubiertas por otras antitanque… que tirarán precisamente de flanco, sobre puntos de paso obligado, para conservar la superioridad de tiro sobre los tanques. Por consiguiente el costado de las obras que mira hacia el frente enemigo será siempre muerto para el fuego, y completamente protegido bien por el propio terreno, bien por el espesor de muro de hormigón reforzado… 

…Todas las comunicaciones entre las obras serán subterráneas, y perfectamente transitables por el tráfico a pie, y de tal manera concebidas que resulten las obras verdaderas chimeneas de ventilación de las citadas galerías… 

…Toda esta organización, cubrirá los puestos de mando a prueba, de Compañía, Batallón, etc. con local adicional para teléfonos sin hilos la línea de observatorio. Esta línea de observatorio será la que en realidad marque el tránsito de la zona de vanguardia a la zona principal…” 

En Navarra uno de los responsables militares encargado de la defensa de la zona, fue el general Juan Petrirena Urrucoechea, ayudado por algunos comandantes que una vida después alcanzaron celebridad, como Aramburu Topete. La construcción de cada uno de los búnker, costaba en aquellas fechas alrededor de unas 25.000 de las antiguas pesetas, siendo el cemento necesario para su construcción procedente de la constructora cementera ABC, la cual se abastecía a su vez de soldados trabajadores. El cemento se distribuía mediante el tren de vía estrecha y repartida con carros de bueyes o camiones según la posición de la defensa. Esto posibilitaba un potencial mercado negro en este trasiego de material. 

A partir de 1944 los Batallones de Montaña, fueron las unidades militares que ocuparon estas fortificaciones. Entre ellos destacan: Colón XIV, Montejurra XX, Sicilia XXII, etc. Y por primera vez las plantillas de oficiales se vieron reforzadas por alféreces universitarios. El acuartelamiento de Irún contaba en aquel entonces con 1200 soldados, bastantes de ellos veteranos de la División Azul, apoyados por guardias civiles, carabineros y policías armados. 

No ha sido hasta la lectura de varios trabajos publicados sobre los Batallones de Trabajo, cuando me he preocupado por quienes y el porqué de su construcción, además de reconocer que hasta hace un par de años era uno entre tantos que caminando por los alrededores de Bera, poca importancia le daba a las infraestructuras realizadas por presos o prisioneros del franquismo. Por eso quiero comentar este artículo pidiéndoles prestado el comienzo del prólogo del libro mencionado anteriormente, “Con el trabajo, el Pan y la Justicia de la Patria, poco a poco van los prisioneros reconstruyendo lo que ellos mismos deshicieron antes con la dinamita”. Frase que resume una realidad sobre la explotación laboral de la mano de obra prisionera y reclusa durante los primeros años del franquismo, y porque “los recuerdos de los que sufrieron la derrota y la represión durante la posguerra se hallan envueltos en la oscuridad y el silencio”.


Fundamentalmente este trabajo, pretende rendir un homenaje hacia aquellos que por perder la guerra se vieron obligados a servir a la Patria, en forma de esclavitud, humillación y hambre, y en Bera como en muchos otros pueblos de España se dieron estas circunstancias. Así como referenciar ese otro tipo de represión franquista hacia los perdedores de la guerra, una vez que las cunetas se llenaron de cadáveres y los militares franquistas tuvieran que adoptar otro tipo de terror. La miseria, el hambre, el frio, la dureza del trabajo y la falta de sanidad es una constante en todos los relatos de aquellos que supervivieron a los batallones disciplinarios. Fue un castigo político para los prisioneros de guerra o para los jóvenes que una vez terminada la guerra tuvieron que repetir sus años de mili con el ejército franquista. 

De los testimonios que quedan recogidos a los supervivientes de estos batallones, la referencia al hambre es constante, y coincidente entre los prisioneros y los habitantes de los pueblos. Un caldo de café, un cocido y un chusco de pan para todo un día de trabajo físico continuo era todo el sustento alimenticio. El frío que en el invierno era imposible evitar dentro de los barracones de madera, piedra y chapa, así como la falta de condiciones higiénicas (ausencia de limpieza, piojos, enfermedades…) y según testimonios, incluso la humillación de tener que realizar en el cacillo personal de la comida las necesidades nocturnas, hacían de la supervivencia una resistencia. 

Para evitar esta situación de debilidad y de miseria, la mayoría de los presos realizaban denodados esfuerzos en conseguir comida, la mayoría de los casos con robos en las huertas, en las cuadras de los animales, robándoles sus propias comidas, la venta de cemento y gasolina, o intercambiando herramientas o cualquier otro instrumento con los vecinos del pueblo, en el más puro trueque. 

En la construcción de las fortificaciones de la frontera y carreteras principales y vecinales de Bera estuvieron los Batallones de Trabajadores, (BBTT) 107 y 14 y los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, (BDST) 6 y 13. Cada uno de estos batallones tenía un número de prisioneros que oscilaba por lo general entre 500 y 600 miembros, aunque el número total de afectados entre los años 1939 – 1942, rondarían los 25oo militares entre soldados y oficiales. En Bera el principal acuartelamiento estaba en Ibardin, aunque había también militares destacados en Kaule, Ameltziaga, en Ola, etc. 

De los datos conocidos y recogidos del Archivo Municipal de Lesaka, sabemos que el BDST 14 de Lesaka, tenía 706 miembros, de ellos 25 eran oficiales militares, 105 escoltas y 576 soldados disciplinarios, lo cual nos una idea y aproximación de la composición del resto de batallones. En el AM de Baztan también podemos encontrar datos de la composición de estos Batallones de Trabajadores en Irurita. 

Los Batallones de Trabajadores, (BBTT), surgen ante una necesidad de las tropas franquistas sublevadas, de dar una salida y aprovechamiento a los prisioneros de guerra a partir del año 1937, en forma de realizar trabajos forzados en favor del régimen en zonas liberadas. Los llamados Batallones de Trabajadores funcionaron entre 1937 y 1940 y entre otras cuestiones sirvieron dentro de un sistema de redención de penas por el trabajo, un sistema que permitía una reducción de condena en función del tiempo trabajado. Estuvieron obligados sobre todo a realizar obras tanto civiles como militares: puentes, carreteras, ferrocarriles, defensas, aeropuertos, etc. 

El paso previo a los BBTT hasta el año 1940, eran los campos de concentración, lugares donde eran trasladaos los prisioneros, para que una vez sido recalificados según sean: prisioneros adictos al régimen, prisioneros que participaron voluntariamente en la guerra, jefes y oficiales, o individuos que aparezcan como presuntos delincuentes, fueran distribuidos en la reorganización de los diferentes batallones. 

A finales del año 1939, se crea la Jefatura de Campos de Concentración y Batallones Disciplinarios, con la intención de alargar la vida de concentración más allá del periodo bélico, una vez que había acabado la contienda ese mismo año. Así el Ministerio del Ejército en diciembre del 1939 establece una Orden que en resumen ordena cumplir el servicio militar a aquellos jóvenes que ya lo habían cumplido en el ejército republicano, con una doble intención. Mantener alistados los reemplazos que estaban haciendo la mili, (entonces duraba al menos tres años), incrementar el número de soldados y controlar a personas sospechosas, y por ello se mantiene un sistema de clasificación personal en base a su ideología política, el cuya labor los ayuntamientos tuvieron una gran responsabilidad. 

Los jóvenes que alimentaron los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, (BDST) a partir del año 1940, lo fueron principalmente por su carácter político, formando parte del servicio militar especial para los declarados desafectos al régimen y comprendidos entre las quintas 1936-1941, sin olvidar a los presos que fueron puestos en libertad condicional a mediados de 1940, y que directamente ingresaron en estos batallones. Su trabajo consistió principalmente en labores de infraestructura militar como: fortificaciones, búnkeres, nidos de ametralladoras, carreteras…. A todas luces, aplicación de un castigo político en situación de cautividad y con privación de libertad. Estos batallones tuvieron una duración hasta el año 1944, salvo los BDST (penados) que hicieron su desaparición en el año 1948. Entre una u otra cuestión hubo trabajadores militares que su periodo militar alcanzó los siete años. 

Estos jóvenes, aunque no eran presos formalmente, al no haber estado acusados de delito alguno, ni procesados penalmente, tampoco se les podía considerar como soldados de quintas, puesto que el reglamento que se aplicó a los miembros del BBTT, se mantuvo para ellos. 

Los batallones de trabajadores forzados, BBTT y BDST, formaron parte de la represión franquista durante y después de la guerra civil española, que con un claro componente de venganza de castigo hacia los que se había opuesto a la sublevación de 1936, con el ánimo de demostrar cuál sería su lugar en la nueva España. 

Rosendo Iturmendi, oñatiarra que en su día fue integrante de varios batallones y que estuvo en Lesaka en el BDST 6, recuerda una, entre las frases que algunos oficiales les dirigían: “ sois las mulas de España”, con la que se resumía su situación y su misión en los tiempos de trabajos forzosos. La amenaza constante de que algo peor podía suceder en caso de desobediencia, estaba en todo momento presente en la vida de estos represaliados políticos. El trabajar con sacos de piedras atados con alambres a la espalda, castigo militar muy generalizado, exportado según parece por la Legión, los golpes y los latigazos, estuvieron presentes en los batallones de trabajo, y fueron parte de las amenazas con las que los franquistas pretendían conseguir un comportamiento disciplinado y sumiso de los reclusos. 

Aurelio Gutiérrez Martín

sábado, 19 de mayo de 2012

Bera: sucesos de 1936-1938



Sirvan estas líneas para rendir homenaje y como recuerdo de los carabineros de Vera de Bidasoa asesinados y represaliados en julio de 1936 por haberse mantenidos fieles al Gobierno de la República. Curiosa y trágicamente parte de ellos murieron en Endarlatza, el mismo lugar en el que el cura Santa Cruz sin juicio ni confesión ejecutó a la mayoría de los carabineros que fieles a la primera República, defendían la frontera con Francia en junio de 1873.

Por su fidelidad hacia el Gobierno de la República durante la Guerra Civil, este cuerpo sufrió con especial saña la violencia de las fuerzas mandadas por el coronel Beorlegui en su penetración por la comarca del Bidasoa.

El trabajo sobre los hechos que ocurrieron esos días, está estructurado a modo de partes de guerra, tal y como aparecían en las noticias de la prensa nacional de la época, algunas inéditas y literalmente copiadas del texto original. Estas noticias, se han tomado teniendo a Vera de Bidasoa como referencia, de manera especial las que se hacen eco de los primeros días del alzamiento. Los periódicos que han servido para la documentación han sido: La Vanguardia y ABC.

19 de julio 1936. Cae Vera de Bidasoa. Una gran partida, que se apoderó por sorpresa del pueblo porque quebrantando las más elementales reglas del derecho internacional, hicieron irrumpir por el lado de Francia. Allí un capitán y veinte carabineros fueron también fusilados

20 de julio 1936. El mismo día 20, llegó a Vera de Bidasoa una columna de milicianos procedente de Irún y mandada por el teniente Antonio Ortega, al tiempo que los carabineros de esta localidad se posicionaban en contra del alzamiento militar. Todos estos efectivos abandonaron Vera al día siguiente ante la proximidad de las fuerzas enemigas procedentes de Pamplona. Cruzaron el río Bidasoa a través del puente de Endarlatza y tras ocupar posiciones defensivas en la orilla opuesta lo dinamitaron. Con su destrucción bloquearon la vía de acceso más rápida y directa a Irún y la frontera francesa.

24 de julio 1936. Un viajante socialista relata su odisea en Pamplona,………. En ella marchaban, equipados como requetés, doce curas. Los elementos proletarios de la ribera de Navarra, sorprendidos y sin armas, pudieron ofrecer muy escasa resistencia. Pero hubo una población rica y próspera de la Rioja, donde los trabajad-ores de la tierra, a la desesperada, cortaron el paso a la columna. Ciento cincuenta bajas hicieron al general sublevado. Esa población no existe ya. Fue arrasada por orden de Mola, y todos los habitantes que no lograron huir, pasados a cuchillo…….. nos habla de un grupo de sesenta carabineros de Vera de Bidasoa, que guardan 30 kilómetros de frontera, y que se sostienen, aislados, combatiendo contra las partidas rebeldes. En cambio, los carabineros que estaban en Pamplona se sumaron a la rebelión.

25 de julio 1936. Pío Bajora fue detenido por los fascistas. Esta tarde ha reinado una gran calma en el valle del Bidasoa. Ha pasado la frontera el conocido novelista español Pío Baroja. Ha huido de la localidad carlista de Vera, donde fue detenido dos veces y amenazado por un pelotón de ejecución. Los carlistas estiman al señor Pío Baroja merecedor de tal trato por hacer aserto sobre tendencias democráticas.

30 de julio 1936. Un automóvil ocupado por rebeldes españoles que circulaba por la carretera de Vera de Bidasoa, que se supone ocupada por las tropas del general Mola fue sorprendido por unos migueletes que permanecen fieles al Gobierno de la República. Los rebeldes fueron fusilados por las fuerzas leales. La frontera continúa cerrada para los franceses y españoles que desearían regresar a España. En el puesto de Dancharinea, veinte fascistas intentaron en vano pasar la frontera para dirigirse a Pamplona. En todas partes han sido reforzadas las medidas de precaución. Se prohíbe la circulación a doscientos metros del puerto de policía del puente internacional de Hendaya. El gobernador militar, obedeciendo órdenes del general Mola, ha invitado a las poblaciones fronterizas francesas a que empavesen con los colores franceses, a fin de evitar que los aviones fieles al Gobierno de Madrid no bombardeen dichas poblaciones francesas en el caso de que bombardeen Irún.

6 de agosto 1936. Se confirma el bombardeo de Vera por los gubernamentales puesto que el domingo último unos camiones gubernamentales españoles bombardearon la ciudad de Vera, causando numerosas víctimas. También parece cierto que la falta de víveres en las poblaciones de la frontera causa un gran malestar en la población, que se pregunta qué se proponen los insurrectos con sus métodos de rapiña. Cada día la población civil ve disminuir sus raciones alimenticias.

9 de agosto 1936. Noticias de San Sebastian dicen saberse allí, que a los postres de una copiosa comida surgió violenta disputa entre el jefe militar y el segundo jefe de los rebeldes batidos hace poco en Vera de Bidasoa, coronel Gil de Arévalo y comandante Joaquín Serra. Se cruzaron entre ambos bastantes disparos. Los dos se hallan moribundos.

10 de agosto 1936. Informes oficiales de las autoridades fronterizas señalan el regreso a Francia procedente de Pamplona, del “príncipe” don Carlos de Borbón, que había pasado a España hace poco. Dicho señor penetró en Francia por el collado de Ibardine. Le acompañaban dos personas: un secretario, D. Juan March y un fraile carmelita, que lleva sobre el hábito las estrellas de comandante. Se dirigieron a San Juan de Luz, y dicen que piensan salir en breve con destino a Portugal. Don Carlos de Borbón ha manifestado que se hizo ir a Pamplona para nombrarle general en jefe de la insurrección; pero que los jefes militares facciosos, indignados al saberlo, de dieron veinticuatro horas para salir de España, bajo amenaza de fusilarle en el acto si no lo hacía. El Sr. Borbón, aterrado se apresuró a obedecer la orden.

15 agosto de 1936. En el lugar donde el cura Santa Cruz fusiló en la guerra carlista a un número de carabineros, se presentó un día un avión, que nuestros heroicos defensores tomaron por leal, pues traía puesta la bandera republicana, pero en seguida algunos se percataron de que era rebelde y dieron la voz de alarma en el preciso momento en que el aparato descargaba su metralla sobre los leales. Dio muerte a dos carabineros.

14 de octubre de 1936.Los carabineros de Vera de Bidasoa. Comportándose con la ejemplaridad habitual en este Cuerpo, se pusieron desde el primer instante al lado del Gobierno legítimo. Los carabineros dejaron a sus familiares en Vera de Bidasoa. Los rebeldes, para quebrantar la moral de estos heroicos carabineros, se apoderaron de sus mujeres y de sus hijos y los llevaron delante de sus columnas para que fueran los primeros en caer. El sacrificio de los carabineros fue inaudito, pues a pesar de tener en frente a sus más queridos no se cohibieron y pelearon bravamente.

Entre los horrores cometidos con los indefensos seres familiares de los carabineros de Vera de Bidasoa figura el de haberlos pelado al cero y pasearlos sarcásticamente entre las risotadas de sus verdugos por las calles de la población.

24 enero 1937. Las últimas noticias recibidas en la Oficina de Prensa de la Delegación vasca anuncian que el último domingo fueron fusiladas en Pamplona ciento cincuenta personas y doscientas más en Vera de Bidasoa. Por el mismo conducto se nos hace saber que desde el principio de las hostilidades, y solamente en Navarra, se han ejecutado catorce mil personas por las tropas rebeldes.

10 de setiembre 1938 Hoy se cumplen cuatro años del trágico asesinato de don Manuel Andrés Casasús. En San Sebastián dirigió el periódico «La Prensa», donde con motivo de crudas campañas contra el dictador Primo de Rivera, estuvo varías veces detenido y procesado. Una de sus campañas más célebres en el periódico que dirigía fue la motivada por los sucesos de Vera de Bidasoa, de los cuales fue protagonista el coronel Juan Cueto, que como se recordará, fue fusilado por las hordas de Franco en Bilbao, cumpliéndose hace pocos días el aniversario.

Aurelio Gutiérrez Martín