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martes, 6 de diciembre de 2016

BASILIO LACORT LARRALDE Y EL MONUMENTO DE HOMENAJE A LOS CARABINEROS ASESINADOS EN ENDARLATSA EN 1873.



Basilio Lacort Larralde, nace el 15 de junio de 1851 en Bera. Hijo de José Lacort guardia civil, natural de Bierge (Huesca) y de Martina Larralde natural de Bera, de la casa conocida como Etxenikea. Murió en Pamplona el 5 de julio de 1908.

A la edad de 14 años, Basilio se alistó como guardia joven en el mismo cuerpo militar que servía su padre, sirviendo en el pueblo de Elizondo como primer destino.

Defensor de las ideas republicanas, no tuvo ninguna duda en defender al gobierno republicano por la abdicación de Amadeo de Saboya, lo cual le llevó a participar activamente en la 3ª Guerra Carlista. Durante el periodo de esta guerra civil, ascendió de guardia de 1ª clase a cabo de 1ª, siendo condecorado con la Cruz Blanca al mérito militar por sus acciones en las contiendas de: San Antón, Allo, Arellano, etc. 

Una vez acabada su trayectoria militar, Basilio destacó como periodista en la defensa del republicanismo y del laicismo, lo que le llevó a que fuera excomulgado en diversas ocasiones. Entre sus empresas periodísticas destaca el conocido semanario republicano "El Porvenir Navarro", que apareció en 1898 en Pamplona con el lema "Patria - Libertad – Orden.

Es muy probable que estos fueran suficientes motivos; ser de Bera, militar del cuerpo y republicano, para que pusiera de su parte un empeño especial, y poder colocar como homenaje un monumento mausoleo en el lugar donde la partida del cura Santa Cruz fusiló el 4 de junio de 1873 a 28 carabineros republicanos, (un oficial y 27 carabineros), mientras otros siete morían de diferentes formas. De los 41 carabineros que componían la defensa del cuartel, únicamente unicamente seis se salvarían. Estos son todos sus nombres.

Fusilados por los carlistas: Teniente, Valentín García Rodríguez, sargento 2º,Ignacio García Rodríguez, sargento 2º,José Martín Yuste, corneta, Antonio Alonso Moreno, carabineros Pedro Cervino Garrido, Juan Pazos Tablas, Perfecto Fernández Incógnito, Leoncio Calvo Vicente, Mariano del Barrio Torno, Pedro Muñoz Armedo, Aniceto Alonso Gutiérrez, Antoni Pérez Villa, Manuel Antuña Riera, Benigno Pegnante Expósito, Antonio Valencia Suico, Vicente Suárez González, Gabino Férnandez Aristizabal, Doroteo Gutiérrez Barragán, José Lara Ullana, Francisco Cristobal Martín,Gabriel Romeo Rubio, Joaquín Bergna Monet, Antonio Romero Angulo, José Olaizola Atauri, José Santaluz Fernández, Ciriano López Llanos, Ruperto Sáez Martínez y Manuel Suárez Fernández.

Muertos en la defensa del fuerte: cabo 1º,Miguel Méndez Rodríguez, cabo 2º, Francisco Alvárez Alvárez, carabineros Juan Jareño Navarro y Antonio de la Iglesia Incógnito.

Ahogados al pasar el río : carabineros Pablo Alonso Sáez, Francisco Pérez Martínez, Joaquín Castellanos Bañoras. 

Carabineros salvados cruzando la carretera: Santiago Benavides Rodríguez y Anastasio Benavides Rodríguez, y pasando a nado a Francia: Jerónimo Ciriano, Pedro Hernández, Joaquín Marilla y Ventura Alvarez. 

O quizás, estos motivos fueron impulsados a raíz del viaje que realizó el 10 de mayo de 1907 a la Villa de Yanci acompañado por Tomás Berminghan, Eugenio Gabilondo y Juan Bein, presidente, vicepresidente y secretario respectivamente de la comisión ejecutiva para rendir homenaje a los mártires de la Libertad. Viaje programado con el objeto de proceder a la exhumación de los hermanos Nicanor y Dionisio Arruti, voluntarios liberales fusilados por los carlistas, cuyos restos estaban depositados en el cementerio de dicha Villa desde la madrugada del 18 de mayo de 1873. También formaban parte de la expedición para ayudar a la comisión los médicos Manuel Bago y Manuel Celaya.

Al llegar de Irún a Endarlatza, tras pasar el puente, camino por carretera de Bera a Yanci, la comisión se detuvo en aquel fatídico lugar, comprobando que el único recuerdo de aquella fechoría cometida sobre los carabineros, consistía en una inscripción realizada a cuchillo en el tronco de un castaño nacido en el lugar que tuvo lugar la ejecución con el siguiente epitafeo: “Fusilamiento de carabineros día 4 de junio 1873 R.I.P.”, y a la sombra del castaño una pequeña cruz de madera a los pies del árbol, fruto de un alma caritativa. (El País, 21 mayo 1907)

Pudiera ser que el lamento de que ninguna institución militar o pública hubiera reaccionado, ni tomado iniciativa alguna de erigir una lápida o monumento en recuerdo de los carabineros republicanos, lo que le pudo llevar a pensar a Basilio en ese preciso momento, que a través de la prensa, en especial del periódico el Porvenir Navarro del que era director, y principalmente de su participación activa en los círculos republicanos navarros y guipuzcoanos, y además contando con la suscripción popular con la cuota máxima de una peseta, poder erigir un mausoleo que recordara los sucesos de Endarlatza y corregir lo que durante más de cuarenta años estaba siendo olvidado. Logro fue alcanzado cuando por fin, Juan Cartagena pudo construir un monumento mausoleo y colocarlo hacia 1913 en el lugar del fusilamiento.

En la primera semana de octubre del año 1907, todos los esfuerzos y empeños de Basilio Lacort se vieron recompensados cuando en dos actos diferentes, uno militar y otro civil, se rindió homenaje a los carabineros, colocando en el lugar de los fusilamientos un monumento de manera provisional.

De estos hechos, bajo el título” Por los mártires de Endarlatza” dio cumplida cuenta el diario republicano “La Voz de Guipúzcoa”, que nos cuenta de esta manera el acto militar.

Con la solemnidad propia del acto se ha llevado a cabo hoy la inauguración del monumento provisional que el Cuerpo de Carabineros dedica a sus compañeros inhumanamente fusilados el 4 de junio de 1873, por el sanguinario cabecilla carlista cura de Santa Cruz.

A las nueve y media de la mañana, en el tren mixto, llegaron con el teniente coronel de carabineros, primer jefe de la comandancia de Guipúzcoa, varios jefes y oficiales del citado cuerpo, del Regimiento de Sicilia, de la Guardia Civil, y representaciones de las Aduanas de Pasajes y San Sebastián.

Poco después, en unión de las autoridades y parte delos invitados de esta villa, se dirigieron a la estación de la compañía de minas “Irún Lesaka y Ferrocarril del Bidasoa”, la cual se había ofrecido galantemente a transportar a Endarlatza a la comisión oficial y al efecto estaría dispuesta una máquina con un furgón y el coche salón que la citada compañía usa para su servicio particular. El resto de la comitiva fue en carruajes por la carretera.

Reunidos todos en Endarlatza, dio comienzo la ceremonia minutos antes de las once.

En la carretera, frente al frondoso castaño bajo cuya sombra cometió tan criminal acción el tristemente célebre cabecilla carlista, formaron dos compañías de carabineros, varias parejas de la benemérita y un paquete de carabineros y guardias de caballería.

Delante se colocó la comitiva, en la que figuraban el Teniente Coronel, el Primer Jefe de la Comandancia de Carabineros, un comandante y varios capitanes y oficiales del mismo cuerpo, el Comandante del Regimiento de Sicilia señor Pozo y los capitanes señores Alvarez, Romero y Depeña, Jefe de la Comandancia de Guipúzcoa de la Guardia Civil, Comandante Gobernador Militar de Irún, administrador de esta Aduana señor Roca, el Vista de la misma señor Capdepón, y otros funcionarios del mismo cuerpo en representación de la Aduana de Pasajes y San Sebastián, teniente alcalde de Irún señor Iglesias, el alcalde de Vera señor Larumbe, Juez municipal de Irún señor Lorda, en representación del Presidente de la Audiencia de San Sebastián, algunos retirados del ejército que también lucharon por la libertad en estas montañas, y varios particulares.

Alrededor del histórico castaño, que como es sabido se encuentra inmediato a la carreta y a unos doscientos metros del puente de Endarlatza hacia el lado de Navarra, se había colocado un enverjado de madera y en el centro una cruz sobre una grada también de madera, con la siguiente inscripción. “Recuerdo que el cuerpo de carabineros dedica a sus compañeros fusilados por los carlistas en este sitio después de heroica defensa del puesto a su cargo- Provisional- Año de 1873”…

Una vez descubierto el provisional mausoleo, el acto se dio por terminado con un expresivo discurso del teniente coronel jefe de la Comandancia de carabineros de Guipúzcoa, el cual se reconoce que con este acto se cancela una deuda sagrada que se tenía con aquellos que entregaron su vida por la Patria y la Libertad.

Varios días después de este acto militar, se celebró en el mismo lugar que el anterior y con el mismo fin un acto civil y así relataba el periódico “El País” el acto de Endarlatza.

"En San Sebastián se verificó ayer una reunión a la que asistieron la Junta municipal de la Unión Republicana y la comisión nombrada para honrar la memoria de los hermanos Arruti, víctimas también de los fusilamientos ejecutados por los carlistas. Los republicanos de la capital de Guipúzcoa, queriendo ser partícipes en el tributo que va a rendírseles a aquellos valientes y desgraciados hombres, tomaron el acuerdo de enviar a Endarlatza una representación del partido, que servirá para aumentar el crecido número de los que allí han de reunirse con tan solemne motivo.

De la comisión que entiende en los honores a los hermanos Arruti, irá también una lúcida representación compuesta de los Sres. Berminghan, Lasquibar (D. Leandro), Arcelua, Gabilondo y Bain. Nuestro querido compañero y amigo

D. Basilio Lacort, director de El Porvenir Navarro, y presidente de la comisión ejecutiva que ha intervenido en la construcción del monumento, está en San Sebastián, y unidas a él ambas representaciones, saldrán todos juntos para Irún, en el tren de las (3,37 de la mañana del domingo, para tomar allí el carruaje que ha de conducirles á Endarlatza.

De Pamplona saldrán para Irún muchos liberales y republicanos navarros, con objeto de asistir a la inauguración del monumento levantado en el puente de Endarlatza, a la memoria de aquellos mártires de la libertad, de aquellos 28 carabineros vilmente asesinados por el cura Santa Cruz, por aquel bandido con ropa talar, cuyos instintos llegaron a infundir pánico a sus propios correligionarios.

De San Sebastián, Irún y demás pueblos de aquellas inmediaciones, acudirán a tan solemne acto muchísimos liberales, pues cuantos sientan correr por sus venas, sangre anticarlista, no podrán menos de asociarse al acto de r e n d i r ese tributo a la memoria de los que perecieron a manos de aquel sanguinario cabecilla de las hordas carlistas.

Un querido colega, el periódico pamplonés El Demócrata, escribe: ¡A Endarlatza, liberales y republicanos de todos matices! Es preciso demostrar que el espíritu liberal no decae y que no se borran de nuestra memoria los horrorosos crímenes cometidos por los carlistas.

¡Cincuenta y cuatro huérfanos quedaron por los asesinatos cometidos en Endarlatza!

Honremos la memoria de los mártires de la Libertad.

Nos asociamos a ese acto y felicitamos a sus organizadores". 

Este fue el inicio de unos actos, que con más o menos oficialidad se estuvieron llevando a cabo hasta julio de 1936. En esta fecha y coincidiendo con la entrada de los requetés en Bera, y con la destrucción parcial del mausoleo, fueron eliminados todos los actos de recuerdo y homenaje hacia los carabineros de Endarlatza. Hasta en esto, el destino de este mausoleo y el que en su día erigieron en el recuerdo de Basilio Lacort en el cementerio de Pamplona fueron parejos, puesto que en las mismas fechas, otros requetés con los mismos sentimientos que los de Bera, también lo destruyeron en un intento de venganza hacia todo vestigio de republicanismo y Libertad.

Han trascurrido más de cien años desde la colocación de la primera lápida provisional, y después de haber sufrido la actual varios cambios de localización y reformas en su contenido, tengo la sana esperanza de que algún día se tomen las medidas adecuadas para que no aparezca tirada en la cuneta. 

Y por ello no estaría demás que desde las instituciones públicas, empezando por el ayuntamiento de Bera y continuando por el Gobierno de Navarra, se catalogara a este monumento como Bien Público y parte de nuestro Patrimonio Histórico Cultural, y por lo tanto se tomen las iniciativas oportunas para su conservación. 

Comenzando por rectificar, por contener errores, algunos de los 35 nombres y apellidos de los carabineros que figuran en la actual placa. Sirva como ejemplo:

Vicente Suárez en lugar de Vicente Suraez 

Manuel Antuña en lugar de Manuel Anteña 

Joaquín Bergna en lugar de Joaquín Breguez

José Santaluz en lugar de José Santaluces 

Benigno Pegnante en lugar de Benigno Peginante

Miguel Méndez en lugar de Manuel Méndez

Aurelio Gutiérrez Martín. Bidasoa Ikerketa Zentroa

sábado, 26 de mayo de 2012

BERA, GUERRA CARLISTA 2 DE MAYO 1872


En la revista “Berako Oihua” correspondiente al año 1979, revista que se publica en Bera todos los años coincidiendo con sus fiestas patronales, el desaparecido escritor Julio Caro Baroja terminaba su habitual colaboración de historia local, con una despedida en la que dejaba pendiente para la siguiente aparición de la revista, los relatos y acontecimientos de la entrada en Bera del Pretendiente a rey de los carlistas Carlos VII. Acontecimientos que supusieron el comienzo de la tercera carlista.

Este artículo pretende relatar dichos acontecimientos, no solo de su entrada en Bera el 2 de mayo de 1872, sino también el antes y después de dicha fecha. Alargándola poco más allá del 4 de mayo de dicho año, cuando el Pretendiente sufrió una severa derrota en Orokieta, debiendo por ello retornar a Francia, dando así por terminada su aventura y amago de levantamiento militar.

En lo que respecta al comienzo de la 3ª guerra carlista, algunos autores dan como buena la fecha citada del 2 de mayo de 1872, pero para otros la correcta sería la de julio de 1873, coincidiendo a su vez con la entrada de Carlos VII por Elizondo a España. Sea como fuera, en esta segunda fecha, y más concretamente el 10 de julio, desde Bera huye Manuel Ignacio Santa Cruz Loidi, el cura Santa Cruz, con lo que, una vez más, este pueblo fronterizo aparece en ese cruce de caminos de los acontecimientos bélicos con los que desgraciadamente le regaló la historia.

Ahora bien, a efectos de pagos y liquidaciones de suministros, la Real Junta Gubernativa de Navarra del Ejercito Real, emitió en Estella el 17 de febrero de 1874 una circular de abono de gastos por efectos de la guerra, como fecha del comienzo de la contienda el 21 de abril de 1872.

Desde comienzos del año 1872, era un secreto a voces que se estaban dando todos los preparativos para un alzamiento armado carlista en el territorio español, pero no fue hasta abril de dicho año cuando los rumores empezaron a cobrar forma. La agitación política que se vivía entonces era el preludio de una guerra civil.

Así, desde Pamplona el comandante de Carabineros de Navarra con fecha de 22 de abril manda una circular a los pueblos fronterizos para que en vista del movimiento de carlistas inmigrantes en la frontera se le notifique inmediatamente cualquier novedad al respecto, así mismo notifica que la frontera se reforzará con más carabineros y guardia civil”.

Por los datos y partes existentes, se puede seguir el relato de aquellos días, y así se establecen comunicaciones al coronel de carabineros con sede en Etxalar, en las que se comenta “que el día 23 de abril, y de madrugada una partida de gente armada atraviesa la villa de Bera disparando tiros a los carabineros que les dieron el alto. Aquellos pasan por el puente San Miguel con la intención de dirigirse a Lesaka y Guipúzcoa.

Ante estos acontecimientos y en vista de que en ese día se está avistando gente armada por el monte Larun, se emite una orden para “que en los pueblos cercanos a la frontera se haga un control de las armas existentes, a lo que en Bera responden la mayoría de los caseríos de no hacer entrega de las armas (escopetas), para poderse defender mejor de los malhechores”.

Posteriormente y ante el peligro que podía suponer que las fuerzas carlistas se hicieran cargo de las armas, y por orden del Jefe de Brigada Primo de Rivera, “se ordena y manda un oficial comisionado para recoger todas las escopetas de los habitantes de Bera”.

El 1 de mayo, y por la carretera de Pamplona, y dirección a Etxalar, “se notifica que entre 1.500 a 2.000 hombres al grito de ¡Carlos! y al mando del general Rada, entran en el pueblo pidiendo mil raciones de comida. Se informa que aunque algunos van bien armados y con monturas, la mayoría están sin armas.”

En la madrugada del 2 de mayo, Don Carlos, acompañado por su secretario militar Artajona y sirvientes, y sin tener conocimiento Don Eustaquio Díaz de Rada, Jefe de Operaciones en las Vascongadas y Navarra carlista, pasa a España por Bera atravesando el monte Larun. Antes de su aparición en la Villa descansa en el caserío Artalurta, que desde entonces también se le conocería como Carlos Chapa.

Al mediodía entra en el pueblo fronterizo, donde le estaba esperando el general Rada, por cierto con bastante desagrado, al no haber seguido sus indicaciones de permanecer en Francia hasta nueva orden. Rada consideraba un error su entrada prematura en España sin un ejército que le diera la cobertura necesaria. Y razón no le faltaba, visto lo sucedido en Orokieta. El Pretendiente realiza un pequeño descanso en la casa Lazarobaita, para posteriormente, y acompañado de unos 2.000 hombres, abandonar el pueblo.

Con esta partida, y al llamamiento carlista, abandonaron el pueblo los siguientes vecinos de la villa: Fco Mª Acha, Ildelfonso Larumbe, Nicolás Labrocena, José Mª Arocena, Bruno Iraizoz, Toribio Garde, Francisco Olaechea, Jacinto Olaechea y Félix Larumbe, los cuales, después del desastre de Orokieta, fueron indultados. Entre estos, es de destacar el caso de Bruno Iraizoz, que se convirtió en el mayor proveedor de carne del Regimiento Luchana, y que perteneciendo a las reservas, en la llamada a filas en enero del año 1874 no se incorporó al Ejercito Real.

De los hechos narrados del día 2 de mayo se emiten dos comunicados, uno al Jefe de la Columna de Operaciones que decía:

A la una de la tarde de hoy ha regresado a esta villa la fuerza carlista que esta mañana ha salido vitoreando a Carlos Mª, y con este a la cabeza y acompañado de 12 individuos de la servidumbre, y después de descansar un rato han partido con toda la fuerza por el camino del monte que queda entre Lesaka y Guipúzcoa, lo que participo a usted para lo que le convenga”. Vera 2 de mayo de 1:872, a las 3 de la tarde”.

El segundo se emite al Gobernador de Navarra, y dice lo siguiente:

A la una de la tarde de hoy ha entrado en esta villa de la frontera de Francia, el nombrado Carlos Mª, acompañado de 12 personas de la servidumbre y de la fuerza carlista de unos 2.000 hombres al mando del General Rada y Aguirre, que anoche se presentaron aquí y han salido esta mañana hacia la frontera según ha participado el Jefe de la Columna de Operaciones, lo que comunicamos a usted para lo que crea conveniente. Vera 2 de mayo de 1.872”.

Don Carlos Mª, con mucho entusiasmo pero sin armamento, recogiendo a cientos de jóvenes llamados por sus ideales carlistas, se dirigió hacia Orokieta y Elzaburu, donde le esperaban varios generales, entre ellos Ollo. El día de 4 de mayo el General Moriones, jefe militar de las fuerzas liberales, fuertemente armado y con gran artillería derrotó este alzamiento militar, haciendo prisioneros a cerca de un millar de voluntarios carlistas. Este desastre militar pudo tener unas consecuencias terribles para los seguidores carlistas, puesto que el propio Don Carlos estuvo a punto de perder la vida en su atrevimiento. Se cuenta que abandonó Ulzama a galope, internándose en Francia a través de Alduides el 5 de mayo.

La consecuencia de esta batalla trajo consigo que en los pueblos de la montaña Navarra se ejerciera un mayor control fronterizo, estableciéndose en las mugas diferentes destacamentos de militares liberales. La más importante en la Villa de Bera fue la del Regimiento Luchana, que permaneció a lo largo del año en curso, y donde según una orden del Jefe de aprovisionamiento Julián García, “toda la carne, vino y pan, sustento de la guarnición en Endarlatsa y en el interior de Vera lo aporten entre los ayuntamientos de Vera y Lesaca, en la forma que ellos crean.

Las consecuencias del desastre de Orokieta se recogen en abundantes testimonios de los carabineros de la frontera, testimonios que debían de remitir, en el caso de Bera al ayuntamiento, donde el alcalde J. Martinez de Morentín a su vez les daba el curso oficial. Éste en sus comunicados, y en vista de la extensión del monte Larun, debía de notificar al Jefe de Carabineros, cada vez que había movimiento de carlistas, el mojón más próximo de su avistamiento.

Los puestos de vigilancia durante el mes de mayo y junio se colocaron principalmente en el mojón 23, situado en la parte superior del caserío Marcosenborda, en Tximista, en la borda de Errandonea, en Alzate y en el puente San Miguel, dando la orden a los habitantes de los caseríos de informar todo movimiento de personas extrañas. Desde estos puntos se informaba diariamente del movimiento de carlistas que en retirada pasaban a Francia, produciéndose en algunos casos con enfrentamientos armados entre los carabineros y los huidos.

Por último y en lo que respecta a estos hechos, el 20 de mayo se informa, “que en Alzate se presentan dos carlistas armados que piden 2 kilos de carne, 2 de pan, y 3 litros de vino y que en la frontera hay 8 más, acudiendo en su búsqueda 20 carabineros. A su vez que no han salido del pueblo paisanos para apoyar a los carlistas. No teniéndose a partir de esa fecha información de movimiento carlista armado en la zona.

Afortunadamente en Bera se cuenta con la suficiente información escrita de los hechos ocurridos en la fecha del 2 de mayo 1872, sobre todo gracias al mantenimiento y conservación de la documentación de la época. Agradecer la facilidad y amabilidad mostrada de los que han hecho posible, para que aquello que la ausencia de Julio Caro Baroja dejó pendiente, hoy pueda ver la luz.


Aurelio Gutiérrez Martín