sábado, 17 de marzo de 2012

LA DISLOCACIÓN DE LA ECONOMÍA DE LA ZONA A FINALES DEL SIGLO XVI.



Entre 1427 y 1553, años para los que disponemos de documentos que nos informan del número de familias (fuegos) que había en la zona, los valles cantábricos del noroeste de Navarra incrementaron considerablemente su población. En Malda Erreka se pasó de 158 fuegos en la primera fecha a 386 en la segunda; en Bertizarana, de 32 a 96; en Basaburúa Menor, de 193 a 535; y en Baztán, de 223 a 5081. Aunque no disponemos de datos de Bortziriak, un testimonio fechado en 1547 afirma que en 1482 Lesaka “asta ochenta o cient vecinos y no más”2, cantidad muy inferior a los 264 fuegos de los que habla para dicha localidad el apeo de 1553. Ese incremento no surgió independientemente de unas bases agrícolas en cuanto que se calculaba que “los frutos y rentas decimales por razón del dicho augmento han crecido y se an augmentado quatro tantos más de lo que a la sazón eran” sesenta años3.

A pesar de que la escasez documental imposibilita la realización de una reconstrucción exacta, todo parece indicar que en las últimas décadas del Quinientos esta economía sufrió una dislocación. Como muestra elocuente de ello, la parroquia de Elizondo en el valle de Baztán atestigua una disminución continuada del número de bautizados decenales entre 1570 y 15994. Asimismo, en Lesaka, los 519 bautizados de la década 1570-1579, que muy posiblemente constituyó el culmen de la expansión secular del siglo XVI, sólo serán sobrepasados con regularidad a partir de 1720-1729.

Las motivaciones esenciales de la recesión de finales del siglo XVI se relacionan con la crisis siderúrgica, las malas cosechas y las epidemias. Aunque no he conseguido ninguna noticia concreta sobre nuestra zona, la crisis de la manufactura, ocasionada en última instancia por la menor concurrencia en el mercado debida al alza de precios y salarios y por la crisis general del momento, se documenta en espacios cercanos como el valle del Urumea, donde para 1619 se cierran catorce de las veinte ferrerías existentes5, u Oiartzun, donde también se registran dificultades6. Posiblemente, en relación con ello, hacia 1587, los guipuzcoanos trataron de poner trabas a la entrada de hierro navarro7. Respecto a las malas cosechas, en Hernani se consignan problemas de abastecimiento de grano en 1585, 1592, 1595 y 15978. Por último, existen informaciones sobre la presencia de la epidemia de peste de 1597-1601 en localidades guipuzcoanas vecinas9, así como en Pamplona10. Además, en Elizondo, el número de defunciones aumentó en la última década del siglo11 y en Lesaka, en 1600, año en que comienzan a anotarse partidas de defunciones, fallecieron 61 adultos, cifra que no será superada en ningún otro añpo del siglo XVII.

Dentro de todo este contexto de recesión demográfica y económica, la introducción del cultivo del maíz vendría a desempeñar un papel activador en nuestra zona a partir de 1615-1620.

Fernando Mikelarena


1 Los datos están tomados de A. Floristán Imízcoz, “Evolución de la población de Navarra en el siglo XVII”, Príncipe de Viana, 1985, 174, p. 217.
2 Citado en J. C. Jiménez de Aberasturi, “Aproximación a la historia de la comarca del Bidasoa”, Príncipe de Viana, 1980, 160-161, p. 309.
3Citado en J. Caro Baroja, De la vida rural vasca, San Sebastián, Txertoa, 1974, p. 95.
4A. Arizcun Cela, Economía y sociedad de un valle pirenaico del Antiguo Régimen. Baztán, 1600-1850, Pamplona, Gobierno de Navarra, 1988, pp. 70-71.
5M. L. Soria, Los hombres y los bienes de la villa de Hernani entre 1585 y 1650, Hernani, 1982.
6M. Lucuona, Del Oyarzun antiguo, San Sebastián, 1959.
7 F. Idoate, Notas para el estudio de la economía navarra y de su contribución a la Real Hacienda, Pamplona, 1960, p. 51.
8M. L. Soria, op. cit., pp. 152-153.
9 J. R. Cruz Mundet, El mal que al presente corre: Gipuzkoa y la peste (1597-1600), Donostia-San Sebastián : Kutxa Fundazioa = Fundación Kutxa, 2003.
10 I. Baleztena, “Relación de la peste de esta ciudad de Pamplona del año 1599”, Príncipe de Viana, 1946, 22; E. Orta Rubio, “Nuevas aportaciones al estudio de las pestes en navarra. I. La epidemia de 1597-1602”, Príncipe de Viana, 1980, 158-159.
11A. Arizcun Cela, op. cit., p. 72.

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